lunes, 5 de agosto de 2019

El Rey pide buscar "una solución" antes de convocar nuevas elecciones


Tradicional posado de los reyes de España en Marivent, en Mallorca, y aviso del monarca sobre la posibilidad de unas nuevas elecciones ante la investidura fallida de Pedro Sánchez.
Felipe VI, que se reúne el miércoles con el presidente en funciones, preferiría que se pudiera formar Gobierno sin ir a las urnas otra vez.
“Es mejor encontrar una solución antes de ir a unas elecciones”, aunque “la previsión constitucional permite la posibilidad” de unos próximos comicios, ha dicho el Rey.
Pedro Sánchez fracasó en su intento de convencer a los grupos de la Cámara que podían hacer posible su investidura, especialmente a Podemos, y eso acarreó que solamente el grupo socialista y un diputado regionalista le apoyara el 25 de julio.
Las negociaciones con los izquierdistas han sido especialmente escarpadas, con cruces de acusaciones y filraciones entre las dos partes.
Sin embargo el apoyo de Podemos es fundamental para que Sánchez pueda tener éxito en septiembre y no verse forzado a convocar elecciones. Especialmente cuando las llamadas a la abstención de Ciudadanos y Partido Popular están siendo infructuosas.

miércoles, 24 de abril de 2019

Un país capturado por corporaciones


Muchos Estados latinoamericanos han sido capturados por elites corporativas. Los negocios de estas compañías impiden desarrollar políticas progresistas y, paradójicamente, son trabas para cumplir con acuerdos internacionales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El de México es uno de los ejemplos más claros de la captura corporativa del Estado en la región. ¿Pueden cambiar las cosas bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador?
Acordados por los Estados miembros de Naciones Unidas y diseñados «para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad» y para dar continuidad a la agenda de desarrollo tras los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son en verdad admirables como metas a alcanzar en 2030. Pero tres años después de su adopción por parte de los líderes mundiales, su progreso es muy lento, particularmente en México. ¿Qué es lo que no está funcionando?

La captura del Estado por parte de la elite corporativa, a pesar de que no sea esta la única causa, explica en gran parte el problema. La indebida influencia corporativa en las instituciones estatales y sobre los responsables de la toma de decisiones relacionadas con políticas públicas socava la capacidad del Estado para estimular el crecimiento económico, reducir la pobreza y la desigualdad y proteger el medio ambiente.

Esta captura del Estado es a la vez causa y efecto de las fuertes disparidades en términos de riqueza de las que adolece México, que la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible reconoce como uno de los «grandes desafíos».

A día de hoy, la economía mexicana es la quinceava más grande del mundo, pero México ocupa el lugar Nº 17 del ranking de países más desiguales en términos de distribución de la riqueza. Y dado que el poder económico se traduce en poder social y político, lo que tenemos es un sistema en el que la elite económica puede conseguir que se gobierne el país según sus intereses. Lo cual, a su vez, tiende a intensificar las desigualdades.

En todo el mundo, la extrema concentración de la riqueza ha reducido los recursos públicos disponibles para el desarrollo. A la vez que los países se vuelven más ricos, los gobiernos se vuelven más pobres, debido en gran parte a los altos niveles de evasión fiscal, los flujos financieros ilícitos y el uso de paraísos fiscales para ocultar ganancias privadas.

Un informe de 2018 del Banco Mundial demuestra que las empresas multinacionales trasladan alrededor del 40% de sus ganancias a paraísos fiscales y que México es uno de los países más afectados por este fenómeno. En 2015, el Estado mexicano perdió 197.150 millones de pesos (14.200 millones de dólares al tipo de cambio promedio de 2015) por evasión fiscal de empresas privadas.

El establecimiento de una base fiscal fuerte en México aumentaría sin duda el volumen de fondos públicos disponibles para un desarrollo sostenible. Pero mientras el Estado mexicano siga cediendo ante los intereses corporativos, habrá pocas probabilidades de que esto llegue a ocurrir.

La actual crisis de derechos humanos en México es síntoma de un sistema que permite que los intereses económicos moldeen la legislación nacional, las regulaciones y las políticas públicas a beneficio propio. Pero dado el alto nivel de convergencia que existe entre los derechos humanos y los ODS, es imprescindible que México encuentre la manera de implementar de manera adecuada los estándares internacionales en materia de derechos humanos, si es que piensa tomarse en serio esos objetivos.

La violencia contra periodistas y defensores de los derechos humanos en México se ha descontrolado en los últimos años: 120 periodistas fueron asesinados entre enero de 2000 y octubre de 2018 y, ya en 2017, México era el tercer país más peligroso de América Latina y el cuarto más peligroso del mundo para los defensores de la tierra y el medio ambiente. Hoy, a solo tres meses de la toma de posesión del nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ya han sido asesinados 14 periodistas y activistas.

Casi todos los ataques contra activistas ocurren en el contexto de actividades empresariales, lo cual no debería sorprendernos dada la obvia discrepancia entre el desarrollo sostenible dirigido por las comunidades y los intereses del sector privado motivados por los beneficios monetarios. La minería, la construcción de infraestructuras, la energía y la explotación forestal son actividades industriales relacionadas con frecuencia con los ataques selectivos contra quienes se oponen a ellas.

La captura del Estado por parte de las corporaciones implica que este, una y otra vez, fracasa en el intento de implementar leyes que permitan evitar las violaciones de los derechos humanos por parte de las empresas. A menudo las grandes firmas actúan con casi total impunidad, lo que explica el incremento de la violencia.

El derrame tóxico de 2014 procedente de una mina de Grupo México en ríos del estado de Sonora, en el norte del país –el desastre medioambiental más grave hasta la fecha de la minería en México– es emblemático del fracaso del Estado de implementar leyes en defensa de las comunidades locales. En el momento del derrame, el regulador medioambiental había permitido que una subsidiaria de Grupo México operara la mina sin los permisos requeridos para el manejo de desechos tóxicos, saltándose la obligación que establece la legislación internacional en cuanto a prevención de violaciones del derecho de las comunidades locales a un ambiente sano.

No solo no se implementan las leyes de manera adecuada, sino que, en algunos casos, la legislación nacional tampoco impone obligaciones lo suficientemente onerosas al sector privado. El lobby minero mexicano, por ejemplo, ha logrado que exista una regulación que favorece sus intereses por encima de los de las comunidades afectadas.

Bajo el disfraz de impulsar el desarrollo, la Ley Minera considera que la actividad minera es de utilidad pública y preferente –es decir, que está por encima de cualquier otro uso de la tierra–, lo que en la práctica pone el territorio de los pueblos indígenas y campesinos a disposición de las empresas extractivas. Esta ley viola el derecho a la autodeterminación de las comunidades –principio reconocido por el derecho internacional– y con 50% de la población de las zonas de producción de oro y plata viviendo en condiciones de extrema pobreza, el gobierno mexicano debe preguntarse si la minería ha sido realmente el catalizador del desarrollo que prometió.

¿Pueden cambiar las cosas bajo la administración de AMLO? Sin duda, su promesa de luchar contra la corrupción y la desigualdad es un paso en la dirección correcta, aunque el camino no será nada fácil. Ambos fenómenos arraigaron profundamente bajo el régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que estuvo ininterrumpidamente en el poder desde 1929 hasta 2000, para cederlo al conservador Partido Acción Nacional (PAN) entre 2000 y 2012, y luego regresar nuevamente, en un sexenio marcado por escándalos de corrupción en el gobierno federal.

La cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México –un proyecto envuelto en corrupción y abusos a los derechos humanos–, tras una consulta popular nacional realizada en octubre del año pasado, parecía un gesto prometedor por parte del entonces presidente electo AMLO. Pero la consulta fue cuestionada por su falta de sustento legal y por no cumplir con los estándares internacionales en cuanto a participación pública. La decisión deberían haberla tomado las comunidades –principalmente indígenas– cuyo territorio era el afectado por la construcción del aeropuerto, y no toda la nación.

Pocas semanas después, la nueva administración realizó otra «consulta» sobre otro gran proyecto de desarrollo que se saldó con un resultado que no fue el que esperaban las 82 comunidades indígenas afectadas. Se trata de la construcción del Tren Maya –una línea de ferrocarril que atravesará el sureste del país–, proyecto que seguirá adelante a pesar de obvias violaciones del principio de derecho internacional que establece la obligación de consentimiento libre, previo e informado por parte de las comunidades indígenas para aquellos proyectos susceptibles de afectarles a ellas y a sus territorios.

Se da el caso de que el Tren Maya, presentado por el gobierno como un proyecto impulsor de desarrollo social y económico y que supuestamente respetará las culturas indígenas, cruzará cinco estados en los que se están desarrollando actualmente grandes proyectos energéticos. El gobierno mismo admite que uno de los objetivos del proyecto es permitir que florezca la industria energética.

Cabe preguntarse a quién beneficiará realmente este tipo de desarrollo. De nuevo, empieza a parecer que las comunidades locales van a quedar marginadas a resultas de políticas de desarrollo diseñadas para conseguir copiosas ganancias financieras para la élite empresarial y política.

Fuente: http://www.opendemocracy.net/es/democraciaabierta-es/m%C3%A9xico-y-los-objetivos-del-desarrollo-sostenible/

sábado, 6 de octubre de 2018

Si no encarcelan a los jefes México


1, La realidad es que los mexicanos, desde los primeros días de gobierno, “le miden el agua a los camotes”, es decir, se dedican a ver si es serio, si cumple con lo prometido o sólo fue un “lengua larga” más. Pero López Obrador sí les llegó hondo porque llevaba más de 15 años en campaña sin doblegarse ante los gobiernos. Saben que AMLO sí va a castigar a todos aquellos que han robado, defraudado y saqueado las arcas del gobierno., comenzando con los expresidentes de la República que ha sido los que ordenan las políticas. Con excepción de Madero que fue asesinado en 1913, Carranza que fue asesinado en 1920, el jefe máximo, Calles que fue expulsado del país en 1936, lo presidentes han saqueado y asesinado y no han recibido castigo alguno.
2. López Obrador, el presidente electo, es inteligente; no puede dejar que su intenso trabajo político y prestigio se le caiga por errores o indecisiones, así como por campañas de sus enemigos contra sus proyectos. Entre éstos está el aeropuerto, la reducción de altos salarios, la justicia a los defraudadores, la recuperación de Pemex, los ninis, los pensionados, educación, salud; son mil un problemas comprometidos con sus electores y el pueblo. Sabemos que también debe tomar en cuenta los fuertes intereses de los empresarios cuyo único objetivos es hacer dinero a como dé lugar. Así que tiene que moverse entre dos fuerzas: el pueblo que exige justicia como cada seis años y los ricos que sólo desean ganar dinero.

3. La realidad es que se le puso duro a López Obrador: el pueblo votó abrumadoramente para castigar a los culpables de desfalcos, de robos al erario, de la miseria y hambre del pueblo. Votó dándole facultades (amplia mayoría de diputados y senadores) para cambiar y renovar la Constitución. López Obrador ha demostrado una inmensa capacidad e inteligencia para (al fin) obtener la Presidencia de la República. Si todo está en sus manos, ¿tendrá la inteligencia, la valentía, la decisión, para confrontar a la clase política del PRI y el PAN? De ninguna manera sería una venganza por AMLO ha demostrado mucho su pacifismo; es simplemente hacer la justicia que nunca se ha aplicado en México porque son la misma clase dominante.

4. En campaña, antes de las elecciones, López Obrador tenía que cuidarse; pero ya presidente debe demostrar que es diferente; no es el mismo derechista pro empresarial del PRI y el PAN que gobernaron desde 1929 o desde 1917, después de promulgarse la Constitución. Se ha dicho que Peña (2012-18) mantuvo el peor gobierno de México en todos los campos; pero igual, cuando salió Calderón (2006-12) se dijo que no había habido un gobierno con más de 120 millones de nuestros y asesinados. Lo mismo se dijo del funesto Fox y de los no menos nefastos Zedillo, Salinas. Aunque AMLO ha dicho y repetido que será un gobierno diferente, eso no quiere decir que no habrá justicia para castigar a quien corresponda

5. La realidad es que si metieran a la cárcel a Rosario Robles por “La estafa maestra” y demás; si encerraran a los Duarte de Chihuahua y Veracruz, por innumerables fraudes, si metieran a Lozoya por los negocios multimillonarios con Odebrecht o y a Gutiérrez por la triangulación millonaria de negocios en beneficio del PRI, nada se lograría porque no son los directamente culpables. A pesar de los miles de millones que pusieron en sus cuentas, sólo recibieron órdenes superiores –de la Presidencia- para hacer lo que hicieron. Por ello, dado que todos esos fraudes estuvieron ligados a las elecciones del PRI y el PAN, los encarcelados sólo pasan unos días o semanas en prisión, para luego salir libre para gozar los cientos de millones de sus enormes depósitos. 



Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

Veracruz México


Ya estamos a “minutos” del relevo gubernamental y a “segundos” del relevo en el Congreso del Estado de Veracruz y curiosamente, ya hay voces que hablan de una de las más interesantes propuestas de que se tenga notica en la entidad, hablamos de la “compra de diputados morenos”, es decir, la “minoría legislativa” busca, a toda costa, quitarle 6 diputados locales a la bancada del grupo legislativo de Morena, con la firme intención de, echarle a perder el gobierno y la gobernabilidad a Cuitláhuac García, el gobernador electo.

¿Y quiénes son los que vociferan que pueden hacerlo? Obvio, el grupo legislativo del PAN que, entre sus filas, todavía están contemplando a Sergio Hernández Hernández, gente de José de Jesús Mancha Alarcón, todavía presidente del PAN estatal y José Manuel de Unanue, diputado por Boca del Río, gente cercanísima a la familia del todavía gobernador Miguel Ángel Yunes.

¿Especificamente quién? Pues un alcalde de la zona serrana que, asegura, a través de su hija y su yerno, van a hacerse “con el control” del congreso de Veracruz y echarle a perder el gobierno a Cuitláhuac García, así, sencillo ¿Pero por qué lo dicen? Porque ven en Sergio Hernández a un sujeto TODAVÍA con poder político y económico mientras Pepe Mancha siga en el PAN. Un ejemplo de ello lo representa el despojo del que está siendo objeto, con la ayuda de Sergio Hernández, de una casa, propiedad de la señora Luz María González Landero de 87 años de edad.

Esto en Xalapa, la capital del Estado en donde, Hernández Hernández quiso fincar su coto de poder y sin embargo, no lo logró debido a las traiciones que hubo en su equipo de trabajo, gente que hoy, por supuesto, luce sus fotos con el gobernador electo Cuitláhuac García, después de haber inundado sus redes sociales, con fotos donde se les veía apoyando abiertamente al clan Yunes y a sus allegados, con la firme intención de obtener una posición en el gobierno y el poder legislativo.

Mayran Lg publicó en su red social una foto al lado de Sergio Hernández donde dice: “Aquí, casual, planeando como desalojar a mi abuelita con la ayuda y el poder de #Sergiohernandezhernandez” ya ha sido bautizada como #LadyHerencia en las redes. Junto con esta acusación, a Sergio se le suma la del atentado a un joven estudiante de leyes en Xalapa, atribuido al líder estudiantil Ramsés Cruz del Valle, quien es vicepresidente de la Mesa Directiva de la Facultad de Derecho y vinculado directamente a Sergio Hernández Hernández, TODAVÍA presidente de la Junta de Coordinación Política de la LXIV Legislatura veracruzana y que se siente, TODAVÍA diputado plurinominal en la LXV Legislatura, gracias, por supuesto, a la ayuda y apoyo incondicional de su protector José de Jesús Mancha Alarcón.

De ser verdad que buscan comprar diputados morenistas, Sergio y Unanue cuentan con suficiente capital económico para hacerlo, pero ¿Qué opinan de los diputados “morenos” que se están vendiendo o se dejan comprar? Alguno de ellos, incluso, ya trae vehículo de más de un millón de pesos y lo presume muy orondo por su distrito ¿Será? Ambos –Dicen- cuentan con el capital suficiente para comprar, como mínimo, con tres MDP a los seis diputados que tengan la intención de venderse, cambiar de bando “chaquetear” a Morena o más directo: Traicionar a su partido (Como lo hicieron los priistas en su momento).

Y para colmo de males, en conferencia de prensa, Miguel Ángel Yunes, el todavía gobernador, le dijo en su cara a los integrantes del comité de Participación Ciudadana del proceso de entrega-recepción que incluye a integrantes de la CANACO y el CCEXque NO va a pagar sus deudas, dando a entender que, lo presupuestado se lo quedará porque está destinado para sueldos y aguinaldos, lo malo es que, en ese presupuesto, está incluido TODO el gasto corriente de estos dos años y los adeudos anteriores o por lo menos, una parte ¡Cómo los ven!

#DeOficio: A través de un tuit (Como su gobernador) Sergio Hernández Hernández “Rechaza de manera contundente” las versiones que afirman su participación en el intento de desalojo de la señora Luz María González Landero… Desafortunadamente, LOS VECINOS sostienen que, los familiares de la afectada, ASEGURAN que Sergio los está ayudando ¡Ni como creerle al vendedor de gelatinas! ¿Y si nos echamos un volado?

#DeOficio: El pasado lunes, Américo Zúñiga Martínez presentó la última guardia de honor como presidente del CDE del PRI en Veracruz, en su discurso, Zúñiga Martínez aseguró que “hay PRI para rato” y es “innegable la participación de dicho instituto político, en la creación de las instituciones que conforman nuestro país” ¿Así o más clarito?

#DeOficio: Muy mal por los antorchistas que cerraron la calle de Enríquez la mañana de este martes, afectando a miles de capitalinos con tal demostración de enojo, pero también, muy mal por Hipólito, el munícipe, que NI los ve NI los oye y para colmo NI moreno es, a decir de Manuel Huerta Ladrón de Guevara ¿Qué tal nuestros administradores municipales?

#DeOficio: ¡Otra más! Ya casi se acaba Septiembre y en la capital del Estado de Veracruz, lo único que florece son los baches, los desperfectos y el malestar general de la población que culpa al Doctor de INEPTO. No cabe duda que “un currículo brillante NO es la lámpara de Aladino”.

A su consideración

Carlos Morales Tapia. Periodista Independiente en el Estado de Veracruz.

Blog del autor: http://www.yoacusomultimedios.wordpress.com

jueves, 20 de septiembre de 2018

El presidente electo deberá diseñar una política de Estado en materia de igualdad


Gabriela Ramírez

Amalia García, exdirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Patricia Olamendi, promotora de la igualdad entre mujeres y hombres, entregaron un documento al presidente electo Andrés Manuel López Obrador en el que explican la necesidad de diseñar una política de Estado en materia de igualdad y proponen tres áreas fundamentales: autonomía económica, sistema nacional de cuidados y cero impunidad a la violencia contra las mujeres. 

En ese texto, las firmantes señalan que esta política es indispensable para eliminar la discriminación y garantizar los derechos de más de 67 millones de mujeres y niñas en el ámbito público y privado, reducir las brechas de género en el acceso al empleo, educación y salud y asegurar la igualdad de oportunidades. 

La primera área de interés es la de autonomía económica. En ella explican que es indispensable para avanzar en igualdad ya que esto significa que las mujeres cuenten con ingresos propios y con tiempo para estudiar y capacitarse. 

Se explica que actualmente de las más de 46.3 millones de mujeres en edad de trabajar sólo cuatro de cada 10 son económicamente activas. Las mujeres siguen sufriendo discriminación laboral por embarazo y crece su participación en empleos con bajas remuneraciones y escasas prestaciones. El 28 por ciento de las mujeres ocupadas tienen ingresos entre uno y dos salarios mínimos, es decir 88 pesos diarios. (4,6 dólares). 

Para revertir esta situación, las firmantes proponen: un programa emergente de empleo digno, capacitación y certificación de competencias laborales. Que se destine el 10 por ciento de las plazas en la administración pública para mujeres. Sanción a agresores que cometen hostigamiento y acoso sexual en contra de las mujeres. Estímulos a empresas que contraten mujeres. Elevar sanciones a centros de trabajo que discriminen a las mujeres, desarrollar nuevas modalidades de empleo (a distancia, medio tiempo, etc.) y destinar el 20 por ciento de créditos de vivienda a mujeres. 

En el área de Sistema Nacional de Cuidado explican al próximo presidente que las mujeres dedican 73 de cada 100 horas al trabajo no remunerado y 27 horas al trabajo remunerado. "Esto hace imposible compaginar trabajo remunerado, atención a la familia, desarrollo profesional e incluso cuidado a la salud". 

Por ello abogan por reconocer los derechos de las personas cuidadoras; compaginar horarios laborales y escolares; impulsar escuelas de tiempo completo que incluyan alimentos, transporte, servicio médico y psicológico; realizar un censo de niñas y niños víctimas del crimen organizado o que sus madre/padre se encuentren en prisión para brindarles atención inmediata; centros de cuidados para niñas y niños de madres trabajadoras con horarios vespertinos o nocturnos; centro de artes y de innovación tecnológica para adolescentes; centros de cuidado para personas adultas mayores; apoyos para madres con hijos/as con discapacidad, y reformas a la legislación en materia de guarderías para ampliar horarios, coberturas y servicios y reconocer los derechos de las trabajadoras asalariadas de hogar. 

En cuanto a la propuesta de cero impunidad a la violencia contra las mujeres y las niñas y el acceso a la justicia señalan que siete de cada 10 mujeres en México han sufrido algún tipo de violencia, además 12 de cada 100 niñas son madres antes de los 15 años; desde el año 2000 han ocurrido 23.763 muertes violentas de mujeres, 7.000 mujeres siguen desaparecidas y más de 60.000 denuncias de violencia familiar han sido archivadas. 

Para este rubro llaman a reconocer el derecho de las mujeres a que se respete su vida y su integridad; que el derecho a la vida de ellas sea protegido de prácticas sociales y culturales que lo vulneren y que incluya protegerlas de los efectos de la pobreza. 

Además, demandan homologar la legislación para sancionar todas las formas de violencia contra las mujeres; sancionar toda apología de la violencia; establecer como delitos graves la violencia familiar y sexual; crear unidades de investigación y seguimiento de medidas de protección en policía federal y fiscalías especializadas en violencia de género. 

Asimismo, proponen la creación de un sistema de alerta para mujeres desaparecidas, establecer juzgados especiales en violencia de género; apoyos para la instalación de refugios y la revisión de los modelos de atención de los centros de justicia. 

También solicitan seguro contra violencia que incluya apoyo temporal de vivienda y empleo; fondo de reparación de daño a hijos e hijas de madres víctimas de feminicidio; creación de una plataforma de revisión para casos de mujeres víctimas de abusos sexuales y violaciones; y establecer mecanismos de visitaduría encargados de garantizar que los procesos penales contra mujeres cumplan con principios de inmediatez, imparcialidad, legalidad, igualdad y publicidad.

martes, 18 de septiembre de 2018

Alfredo Jalife: TRANSICIÓN Peña Nieto - AMLO



“Simplemente Jalife”
Humanista Miembro Fundador/Cuerpo d Gobierno“International Physicians for the Prevention of Nuclear War(IPPNW)”:Premio Nobel d la Paz 1985


miércoles, 29 de agosto de 2018

El triunfo de AMLO para “Nuestra América”


Los ecos del triunfo electoral del movimiento lopezobradorista en las elecciones mexicanas del 1 de julio pasado comienzan apagarse y la ciudadanía vuelve a sus rutinas cotidianas. Pero, nada ha cambiado aun en México, la condición “gore” se mantiene. Aunque la transición gubernamental se presenta tersa, o sea, suave y tranquila, dado los cinco largos meses que faltan para que asuma el nuevo gobierno, nadie podría asegurar que la tersura inicial se mantenga en el tiempo. Muchos intereses económicos y políticos que comprometen directamente a los poderes fácticos que operan en la sociedad mexicana están “juego” con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al gobierno.

Los Poderes Fácticos Mexicanos

Los diversos poderes fácticos, principales agentes de la violencia y de la corrupción están intactos y podrían operar en cualquier momento en contra del presidente electo y de sus aliados. El accionar del crimen organizado, del empresariado antidemocrático y corrupto opera con sigilo entre los recovecos de los poderes institucionales; las extensas y profusas redes de la corrupción burocrática federal, estadual y municipal están operativas y prestas; las organizaciones sociales y políticas corruptas se preparan para actuar en el nuevo escenario político; lo mismo sucede con los aparatos represivos (policías y fuerzas armadas), con los medios de comunicación de masas, vinculados directa o indirectamente con los poderes fácticos y gubernamentales, etcétera. Todos siguen, como las arañas, urdiendo y tejiendo sus redes. La “mafia del poder” no ha sido derrotada ni desarticulada. Esta mafia, que, según AMLO, ha tenido secuestrada, durante largos años, a la democracia, sigue operativa.

Ahora bien, una “democracia secuestrada” por los poderes facticos no se libera solo con un triunfo electoral por muy sólido, masivo, contundente y mayoritario que haya sido como fue el triunfo de AMLO; se requiere, por lo menos, proponerse cambios radicales y estructurales profundos que afecten directamente a las fuentes del poder social de esos actores políticos estratégicos mexicanos. Lo que se necesita, en otras palabras, es que el movimiento lopezobradorista inicie una revolución política, social y económica que voltee completamente al México actual, de lo contrario, los poderes fácticos tienen la fuerza y los recursos humanos y logísticos para obstaculizar de diversas formas al futuro gobierno. Sobre todo, impedir su ascenso el próximo 1 diciembre. La historia de la infamia sigue su curso en México.

Por eso, para “hacer historia” como pretende el movimiento lopezobradorista tiene que frenar en seco: la historia que los poderes facticos construyeron hace ya, aproximadamente, cuatro décadas, en México. Con esos poderes no se pacta ni se transa. De no revolucionar la historia, la sociedad mexicana, seguirá, por un lado, manteniendo la actual estructura de dominación y, por otra, va recorrer la senda trazada por los diversos gobiernos progresistas latinoamericanos que emergieron durante el denominado “giro a la izquierda”, entre 1998 y 2015.

El Giro a la Izquierda: éxito y fracaso

La izquierda y el progresismo latinoamericano ha celebrado con júbilo y esperanza el triunfo político y electoral de AMLO pues ha considerado que dicho triunfo podría constituirse en un freno a la “reacción conservadora” de las derechas latinoamericanas que desde 2009 en adelante han venido recuperando el gobierno en distintos países de América del Sur. Con igual ilusión esperan la excarcelación del expresidente Ignacio “Lula” da Silva y su futuro triunfo electoral en las próximas elecciones de octubre.

En efecto, hace una década que las fuerzas políticas del capital neoliberal han venido recuperando ya sea por medio de acciones políticas institucionales (golpes blandos) o, a través de triunfos electorales, el gobierno de países que habían elegido en la década anterior gobernantes progresistas o de izquierda.

El “giro a la izquierda” que para muchos analistas de izquierda había abierto en América Latina y el Caribe, un escenario pos-neoliberal, se había iniciado en 1998, con el triunfo electoral de Hugo Chávez, había comenzado a cerrarse con el triunfo presidencial de Mauricio Macri, en Argentina, en el 2015. Así en en una década, la derecha neoliberal “recuperó” los gobiernos de Argentina, Perú, Paraguay, Brasil, Costa Rica, Panamá y Honduras y, se mantuvo triunfante en Chile, Colombia, Guatemala, República Dominicana y Haití. Mientras que partidos “progresistas”, pero no necesariamente antineoliberales, mantienen en el gobierno, en El Salvador y en Uruguay. Solo dos sociedades que optaron por realizar cambios revolucionarios, ya sea, políticos o sociales, se mantienen en pie y en lucha, Bolivia y Venezuela. En una situación altamente contradictoria y compleja, se encuentran los gobiernos supuestamente progresistas y de izquierda, de Lenin Moreno en Ecuador y Daniel Ortega, en Nicaragua. En consecuencia, la actual situación política de los progresismos y de la izquierda latinoamericana es, por cierto, paupérrima. Obviamente, que el triunfo de AMLO y su discurso antineoliberal, entusiasma. Pero hay que ser mesurados en la celebración y en el triunfo como también su proyección futura.

Ahora bien, teniendo en vista este cuadro situacional considero que presenta el “giro a la izquierda”. Pienso que este debe ser analizado distinguiendo lo que son los procesos revolucionarios de cambio histórico, por un lado, de los gobiernos progresistas que buscaban corregir o atenuar las consecuencias sociales, económicas y políticas del neoliberalismo en sus respectivas sociedades, por otro.

Luego de dos décadas de cambio político impulsado por actores políticos y sectores progresistas antineoliberales, el fracaso histórico esta a la vista. Tan solo, dos sociedades, Venezuela y Bolivia, continúan, la primera, con muchas dificultades y problemas, impulsando políticas públicas de orientación antineoliberales. Aunque, la primera, busca implementar también medidas anticapitalistas, la segunda, el Estado Plurinacional de Bolivia, ha optado por consolidar una nueva versión del capitalismo nacional-popular-desarrollista que García Linera, nombra como capitalismo andino-amazónico.

Los gobiernos progresistas en Brasil, Ignacio Lula da Silva y Dilma Rousseff; en Argentina, los Kirchner, Néstor y Cristina Fernández; Rafael Correa, en Ecuador; como también, los gobiernos del Frente Amplio en Uruguay como de la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile, solo impulsaron un conjunto de medidas y políticas que tendieron a corregir algunas de las principales fallas de la economía de libre mercado. Todas ellas muy significativas para los sectores populares y empobrecidos por el impacto social del neoliberalismo. Sin embargo, no tocaron las estructuras del poder capitalista.

Este poder limitó y obstaculizó, a través de distintas acciones sociales, institucionales, comunicacionales, políticas y políticas, la acción gubernamental de los gobiernos progresistas. Ante la “vuelta del Estado” y su accionar de protección social y reconocimiento de derechos sociales, económicos y culturales anteriormente conculcados; muchos actores políticos y organizaciones sociales ciudadanas vinculadas, especialmente, a las capas medias, demandaron más libre mercado, en otras, palabras más “libertad para elegir”. Toda regulación por parte del Estado del mercado fue denunciada como un atentado en contra de la libertad individual y, sobre todo, como una acción autoritaria de parte del gobierno. Entre la gran burguesía capitalista y las capas medias promercado se fue gestando una alianza social y política dispuesta a recuperar la conducción gubernamental con el objeto de sostener y dar continuidad al neoliberalismo.

El Giro a la Derecha: ataque a los gobiernos progresistas

Para esos efectos, la estrategia política consistió en atacar institucionalmente a los gobiernos progresistas y, convocar a la protesta política y a la movilización social callera de los sectores medios e incluso populares con el objeto de desestabilizar al gobierno. En Brasil, Argentina, Paraguay y Honduras, entre otros países, la combinación y articulación de ambas dimensiones de la estrategia derechista, tuvo éxito. La derecha hondureña (2009), la paraguaya (2012) y la brasileira (2016), destituyeron a través de un “golpes blandos” a los presidentes en ejercicio, Zelaya, Fernando Lugo y Dilma Rousseff, respectivamente. En Chile (2010), la derecha llegaba, luego de 50 años, al gobierno a través de un proceso electoral. Mientras que, en Argentina (2015), luego de un siglo.

Ahora bien, la re-vuelta de la derecha neoliberal ha sido exitosa no solo por el despliegue de su adecuada estrategia política sino, también, por los errores políticos cometidos por los propios gobiernos progresistas. Aquí la lista es larga y abundante. Tal vez, el más importante de todos dice relación con la no ruptura con el padrón de “acumulación por desposesión” en base a la explotación y devastación de la naturaleza. Es decir, del llamado modelo neo-extractivista de crecimiento económico que dio lugar al denominado “consenso de los commodities”.

Entre los gobiernos progresistas e incluso de la izquierda revolucionaria se instaló una idea hegemónica, según la socióloga Maristella Svampa, que es producto de la convergencia entre un histórico paradigma extractivista, asociado a la reprimeración y comoditización de la economías, y una visión tradicional, cuyo rasgo saliente continúa siendo el productivismo y la competitividad a ultranza, conceptos apenas rejuvenecidos por la utilización siempre oportuna y frágil de ciertas categorías globales (sustentabilidad, responsabilidad social empresarial y gobernanza). Todo ello llevó a los gobiernos progresistas no solo a un persistente acoplamiento entre extractivismo y neoliberalismo, expresado de manera emblemática por Perú, Colombia, Chile y México, sino también por países con gobiernos progresistas como ha ocurrido en Brasil, Ecuador, Argentina, Uruguay, Paraguay, e, incluso, algunos autores como Svampa, incluyen a Bolivia.

La alianza entre extractivismo y neoliberalismo ha implicado la masiva resistencia de los pueblos y ciudadanía afectados directamente por su accionar. Ante lo cual los gobiernos progresistas han optado por la criminalización de la protesta popular y de la acción de los movimientos sociales que no solo rechazan al neoliberalismo sino al capitalismo. Incrementado la represión y la violencia sobre los sectores subalternos y plebeyos.

El qué hacer anticapitalista

Estos sectores al verse postergado y marginalizados por la acción de los gobiernos progresistas, aunque, muchos fueron favorecidos por políticas redistributivas de esos gobiernos, optaron por auto-marginarse de la actividad política en busca de alternativas más radicales.

Tengo la impresión que las ciudadanías de México que apoyaron a AMLO, llegan tarde hacerse parte del “giro a la izquierda” e incluso el programa de gobierno de AMLO está desactualizado ante el escenario latinoamericano. Su factura y hechura corresponde a lo que, tal vez, se requería a comienzos del siglo XXI. Actualmente, las ciudadanías plebeyas, los pueblos originarios, las y los trabajadores y las mujeres requieren con urgencia desmontar de cuajo el dominio capitalista, ya sea éste, en su versión “normal”, nacional-popular, andino-amazónico, o extractivista-neoliberal o cualquier otro. América Latina y el Caribe, insisto no requiere otro gobierno que venga “componer” la dominación capitalista, sino, que ojalá, le ponga fin.

Nota:

Artículo publicado en El Ciudadano, N°224, Santiago de Chile, julio 2018, págs. 28-29. Se permite su reproducción señalando la fuente.