lunes, 4 de septiembre de 2017

Hay países enteros “secuestrados” por los monopolios mediáticos


Existe, imperfecta, una cultura de la democracia en Latinoamérica. Una cultura joven que tiene, en su forma teórica y en su forma práctica, años escasos plagados con muchas experiencias amargas. Es, dicho propiamente, la joven “democracia burguesa”. Pero ni su edad, ni su condición de clase, han sido obstáculo para que en su contra se hubieren ensayado todo genero de ataques y deformaciones producto de la avaricia, la alevosía y la obscenidad de quienes impusieron su concepto autoritario de poder disfrazado como “voluntad de la mayoría”. Democracia con avances a pesar de todo.
Aunque fueron derrotadas las “dictaduras militares”, operan hoy por adentro de las democracias (incluso las burguesas) las tendencias más anti-democráticas. Han logrado infiltrarse, con pasaporte democrático, todas las formas del engaño que encontraron ahí terreno fértil para su irresponsabilidad premeditada. Nada hay qué los obligue a cumplir lo que prometen, nada hay que les limite el exhibirse impúdicamente con sus prontuarios delincuenciales más aberrantes. Nada hay que garantice su lugar al mérito por servir probadamente en la solución de los problemas sociales concretos y, por eso, cualquier “inútil”, sin base social ni electoral, puede llegar a las cumbres de la “fama” inflada con artificios de propaganda. ¿Qué democracia es esa que se sustenta en amenazas contra los pueblos? Hay golpes de estado vestidos de “democráticos”.

Contra la democracia la “novedad” es una “quinta columna” mass media que afinó métodos y tecnologías para taladrar los núcleos más profundos de la voluntad y operar desde ahí con dispositivos de guerra psicológica capaces de obligar a las víctimas del capitalismo-neoliberal a votar por sus verdugos. Parte de su mejor conquista es convencernos de que no existen y, si se los descubre, mostrar sus camuflajes de “entretenimiento” para hacernos creer que son inocuos, superfluos, divertidos e indispensables. ¿Qué democracia es esa que no sanciona a los traidores del pueblo?

Operan como una forma mutante de la farándula. Acuden a todos los recursos atesorados por el “show bussines” y juegan con ese tipo de “fama” que crea predilecciones -espejismo- más por las fachadas que por las ideas políticas. Crean la política de la anti-política. Política del des-entendimiento, la indiferencia, la abulia y el abandono de toda responsabilidad social a cambio de designar, de la manera más aséptica posible, un “representante” de “buena apariencia” que haga el trabajo sucio necesario para no perder beneficios. Incluso si todo eso no importa, se ignora y aburre. Chantaje de urnas.

Operan en la semántica idealista de la felicidad y del cambio. Parlotean sobre la “honestidad” y de la “abundancia” como cuentas de vidrio a cambio de votos. Engañan de manera profesional e impune. Prometen lo mejor del “bien” amorfo y van por el mundo como paladines del “trabajo eficiente” vendiendo planes de “reforma” (reformismo), “ahorro” (ajuste), “productividad” (reforma laboral) y “educación” como panacea mitológica para conjurar todos los males de todos los tiempos. Eso relatado con televisoras, diarios, radiodifusoras, cines, muros, volantes y “actos públicos”. Dicen que no les gusta la “confrontación”, que “ya basta de peleas” entre políticos, que todo lo pasado ya pasó y que el único futuro son ellos.

Operan en los tuétanos de una democracia porosa y poco rigurosa, pensada para no ser manejada directamente y autónomamente por los pueblos. Una democracia burguesa saturada de dinero lavado con intereses sucios, de lideres sospechosos y de ausencia de pueblo. Hay que ver las cifras del ausentismo. Una democracia que sólo se representa ceremonialmente como trance circense que lo “cambia todo para que nada cambie”. Le llaman “alternancia” pero son los mismos. Siempre los mismos. ¿Qué democracia es esa que se intercambia por bolsas de comida y materiales de construcción?

Con excepciones honrosas es una democracia joven pero esclerotizada para obturar el paso de cualquier liderazgo distinto al de los intereses burgueses o distinto al de los intereses de sectas. Principalmente de las sectas mediáticas. Si los pueblos viven bajo amenazas explícitas o implícitas; si la extorsión -directa o indirecta- es preámbulo o acompañamiento de la vida diaria; si para emitir sufragios se ha de sufrir todo tipo de ignorancia, desinformación, engaños, demagogias y falacias; si hay acoso, presiones o compra-venta de votos. Si hay cataratas de promesas incumplidas -e incumplibles- a costos de campañas políticas ingentes… El costo promedio de los votos es una pachanga presupuestal sin freno. ¿Qué democracia es esa? En ese paisaje todo logro político desde las bases tiene siempre un valor -y esfuerzo- histórico doble.

Si la vida y la experiencia política depende casi exclusivamente de lo que se dice y se exhibe en los “medios de comunicación”; si los políticos son personajes efímeros que sólo son vistos en la publicidad del partido en las entrevistas cómodas pagadas para lucirse; si el contacto con la realidad es falsificado con escenarios aparentemente reales y actores contratados como decorado; si la dirección de imagen, moda y pose es más importante que la dirección política de un programa social consensuado… ¿en qué clasificación de la Democracia inscribimos éste repertorio? Jolgorio de publicistas.

El informe MacBride de 1980 advirtió que el proceso de concentración monopólico de “medios de comunicación” constituía una amenaza a las democracias. La profecía, entonces diagnóstico, se cumplió. Estamos hoy ante un fenómeno viejo en su presencia pero renovado en sus consecuencias que se mueve con toda libertad en el corazón de las democracias burguesas y exige un debate hondo basado en una Semiótica emancipadora que deje ver los estragos y los alcances de un fenómeno que recién comienza su fase actual de exterminio de las democracias con discursos “democráticos”.

Para poder encontrar respiro hay que frenar la injerencia de lo peor contra los pueblos. Hay que identificar y neutralizar los laboratorios de guerra psicológica que se camuflan como agencias propaganda política. Hay que explicar el nexo entre los monopolios mass media y los candidatos burguesía, especialmente sus nexos serviles. Hay que desmontar el arsenal de armas de guerra ideológica que operan día y noche esparciendo los anti-valores del establishment. Y, sobre todo, hay que democratizar la democracia sin los vicios burgueses que la infectan. Mejorar la organización de los trabajadores. Garantizar el poder del pueblo para los pueblos, que gobierne la voluntad popular. Democratizar las herramientas de comunicación, democratizar la producción simbólica y la cultura. En suma, hacer todo lo posible -y más- para sacudirnos el fardo de falacias e hipocresía de un sistema de representación que debe fenecer en manos de un sistema nuevo de participación amplio, de base, confiable y transformador dispuesto a perfeccionarse desde la praxis y desde la autocritica, científica y permanente. Nada menos.

Monreal, Noroña, Icaza y Bejarano deben estar con Morena para ayudarlo junto a AMLO


1. No estoy afiliado a partido alguno ni nunca he votado, pero he ayudado desde que nació, y seguiré impulsando a Morena, porque es la única batalla amplia –junto a las luchas de la CNTE- que vale en estos momentos. Creo que como dice López Obrador “la tercera es la vencida” y sí, parece la última oportunidad de AMLO, pero de ninguna manera para la población que –aunque dure 100 años más- para conservar su vida tendrá la obligación de destruir, extirpar desde la raíz, el capitalismo. Será cuando la gente reflexione preguntándose: “¿Por qué he sido tan idiota de permitir que mis hijos y mis nietos hayan vivido en esa salvaje sociedad de la opresión y la desigualdad, cuando pude ayudar a destruirla? 
2. Pienso que Morena debe barrer a PRI, PAN, PRD en julio de 2018 y comenzar a construir una sociedad NO capitalista. Que NO lleve a todos los multimillonarios explotadores al paredón o a la cárcel; pero que los obligue a ser un poco decentes, respetuosos, es decir, si son empresarios o políticos que ganen un poco, pero de ninguna manera pueden seguir saqueando al pueblo como lo han hecho siempre. ¿Acaso no es explotación, opresión, mentada de madre, que el salario mínimo del trabajador sea de 2,520 pesos al mes y el de los altos funcionarios de 500 mil pesos mensuales, más prestaciones? Una tarea importante sería bajar radicalmente los salarios de los altos funcionarios, así como las grandes ganancias empresariales.

3. Monreal debe quedarse en Morena a construir un nuevo proyecto político y económico. Nadie en Morena debe permitir que se salga del partido porque es un candidato sucesor del lopezobradorismo. Noroña es otro personaje muy valioso dispuesto a trabajar con mucha libertad, aunque subordinado a las discusiones y los acuerdos. Seguramente Álvarez Icaza, junto con un equipo, estaría dispuesto a comprender la estructura actual de Morena y las posibilidades de cambio a partir de nuevas situaciones que se presenten. Bejarano y Padierna lo único que necesitan es un espacio y la libertad donde pudieran continuar con su línea política sin que pudiera interferir con el lopezobradorismo.

4. Los “chuchos”, Ortega, Zambrano, Acosta, Graco, Navarrete y los otros 10 del grupito (Barrales, García) que encabeza el PRD, están derrumbándose recibiendo aire y apoyo de sus compinches del Pacto por México, PRI y PAN. ¿Cuántos millones de pesos del gobierno central y de los estados de la República están corriendo para evitar el desplome total del PRD que mucho podrían perjudicar los compromisos del Pacto? Es muy difícil la desaparición del PRD como partido aplaudidor de esa estructura de dominación. El Partido creado por Lombardo Toledano en 1948 (el PPS), aunque no representaba a más de 20 personas, vivió más de 25 años porque era muy útil al sistema; mucho peor aquel otro partido de los viejitos del ejército –el PARM que nació en 1954.

5. Morena o gana la Presidencia en 2018 y se transforma en un partido de “nuevo tipo”, al servicio de los trabajadores, o se convierte en otro partido burgués, oportunista y opresor, al estilo PRI, PAN, PRD. Por ello debe impedirse que gente valiosa se salga por cualquier pequeñez, pero también evitarse que ese tipo de cosas se repitan. Espero que entre uno dos años no estemos repitiendo la cantaleta que ahora repetimos con fuerza contra el PRD. Esperemos que Morena gane esta batalla con nuestro apoyo grande o pequeño; después veremos si valió la pena o debe reiniciarse la lucha para enterrarlo. Ni modo, entre protestas y manifestaciones se va la vida de los luchadores sociales que nunca aprendieron a ser y a hacer otra cosa.



Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

Morena, AMLO y la Critica


1. Por el intenso trabajo político de López Obrador realizado en 15 años, se ha convertido en inigualable. No hay político en México –de cualquier partido o corriente política- que haya hecho siquiera la décima parte de sus visitas a las 2,500 comunidades del país. Por ese hecho se piensa que el PRI y su mascota, el Verde ecologista, o el PAN y su mascota, el PRD, no podrán juntos ganarle al partido Morena. A 10 meses de las elecciones –después de mirar el desmedido crecimiento de Morena- se vislumbra que al fin López Obrador –con eso de que “la tercera es la vencida”, barrerá a todos los partidos y candidatos “independientes”.
2. El trabajo de AMLO no es una nota de encuestas sino algo que se sabe en todo el país: mientras los demás partidos y dirigentes se pasaron esos 15 años “rascándose la barriga” o realizando viajes de placer, López Obrador todos los días, semanas y meses, se dedicó a darle cinco vueltas a las comunidades o pueblos de la República con miras de ganar la Presidencia. Ahora no hay nadie que le pueda competir sin haber preparado alguna trampa. A mí me daría vergüenza ser candidato –sin haber hecho nada- frente a quien lleva 18 años en campaña; por ello se tiene mucha seguridad de que será el próximo presidente de México.

3. Pero ese trabajo político que nadie en la historia ha hecho en el país, no le da a López Obrador la infalibilidad, es decir, ser un político que no pueda cometer errores, él y las personas más cercanas de su círculo. Y es donde debe cuidarse mucho porque sus seguidores crecen a diario en número y observan sus movimientos. Yo recuerdo que cuando tenía 19 o 20 años e ingresaba a la izquierda socialista, me enojaba mucho las críticas que se hacían contra Fidel Castro o Che Guevara, contra Marx o Lenin; tuve que sacar mi ignorancia y tonterías de la cabeza para entender que no eran dioses infalibles sino seres humanos.

4. Odiaba, como hasta hoy, la explotación, la opresión, las desigualdades políticas, económicas y sociales, pero mi odio sólo era pasional contra empresarios y gobierno. Sólo más tarde comencé a comprender que la lucha por la revolución y el socialismo no era solo pasional, sino esencialmente racional que nos permita entender en qué mundo vivíamos y cómo teníamos que organizarnos para acabar con él y construir otro con la justicia que buscábamos. En los hechos no había dejado de ser religioso porque veía a luchadores sociales o ideólogos como dioses que defendía con pasión y a los críticos como enemigos. Nunca entendí entonces que debía ser lo contrario.

5. De pronto leyendo y pensando, viendo que era un simple repetidor y seguidor, comencé a ser crítico de algunas cosas, luego de más, hasta llegar a ser crítico de todo y no aceptar ninguna verdad establecida. Ahora defiendo a los izquierdistas, a los socialistas, a los anarquistas frente a los burgueses opresores; pienso en la grandeza de los revolucionarios, pero soy un profundo crítico de todas las revoluciones, incluso de las llamadas “socialistas”. Como dirían por ahí: “no dejo títere con cabeza”, sea Marx, Lenin, Fidel, el Che. Para mí los dioses murieron y a sus seguidores los respeto, sobre todo si son humildes, pero me dan un poquito de pena.



Blog del autor:  http://pedroecheverriav.wordpress.com

AMLO No soy Maduro Ni Donald Trump



Ciudad de México.- Andrés Manuel López Obrador aseguró ayer que así como en las elecciones de 2006 y 2012, PAN y PRD pactaron ‘‘apoyar de facto’’ al candidato con más posibilidades de ganar, en 2018 ‘‘van con la misma estrategia, pero aunque se junten y a pesar de la guerra sucia Morena ganará’’ la Presidencia y convocará ‘‘a acordar la paz y parar la irracional violencia’’ en el país.

‘‘Quieren espantar y meter miedo. Es una desgracia escuchar a (Enrique) Peña decir que si Morena gana, México será como Venezuela. Me da pena ajena. Es un vulgar calumniador, no tiene ninguna prueba de lo que insinúa. No soy (Nicolás) Maduro ni (Donald) Trump. El próximo comandante supremo de las fuerzas armadas no dará la orden de masacres o que se reprima al pueblo’’, expuso.

Ayer, en el Monumento a la Revolución, en el contexto de la firma del Acuerdo de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México, el dirigente de Morena también dedicó tiempo al final de su discurso de 40 minutos para abordar, sin mencionarlo, el diferendo con Ricardo Monreal, quien no se presentó al acto.

Cuatro días después de que el delegado de Cuauhtémoc desconoció la encuesta del partido, que favoreció a Claudia Sheinbaum, y pidió una nueva encuesta para elegir al candidato a jefe de Gobierno de Ciudad de México, López Obrador sostuvo que el movimiento ‘‘es para la transformación de México, ese es el objetivo superior’’, y ‘‘no los cargos, el ‘quítate tú para que me ponga yo’, no es la ambición’’.

Porque, añadió, ‘‘se confunden las cosas y se piensa que lo más importante son los cargos y brota la ambición y la calentura, sobre todo si se va a ser candidato’’ a algún puesto.

Ejemplificó que si la candidatura es para diputado o senador plurinominal, ‘‘se alborota más la gente. Eso no sirve, en estos tiempos ya no. Los cargos son un medio, no un fin’’.

Durante los últimos seis minutos de su mensaje dijo que los dirigentes de Morena no pueden dejar pasar la oportunidad de dirigir un movimiento de transformación. ‘‘Esto es la historia, hay que hacer historia, no ocupar un cargo. Si se triunfa habrá muchas oportunidades. No todo son candidaturas’’.

Enseguida preguntó: ‘‘¿Qué, si se gana, no va a haber un director de Petróleos Mexicanos? ¿Un director de la Comisión Federal de Electricidad? ¿Un secretario de Educación? ¿Un responsable de garantizar la salud del pueblo? ¿O es que sólo son los cargos, ser diputado o senador u otro?’’

Lo relevante, agregó, es lograr la transformación del país y la herencia que se dejará a hijos y nietos. ‘‘Decirles: ‘dominaba una mafia del poder, hasta que nos organizamos y movilizamos y el 1º de julio de 2018 comenzó la transformación de México’. Eso es lo más importante’’.

Luego preguntó a las miles de personas que se congregaron en la plaza, algunas decenas incluso desde el observatorio del Monumento: ‘‘¿O ustedes están aquí porque quieren cargo?’’ La respuesta fue: ‘‘¡Nooooooo!’’ y López Obrador completó: ‘‘Porque quieren un cambio de verdad. Luchamos por la nación’’.

Consideró que a 10 meses de las elecciones, Morena está ‘‘en condiciones inmejorables’’ para ganar la Presidencia de la república, “porque la gente está harta de la corrupción y del engaño’’.

Sostuvo que PRI y PAN ‘‘han engañado durante años con la llamada ‘alternancia’, haciendo creer que son distintos, cuando están al servicio de la mafia y si a ésta se le cae un partido, levantan a otro. ¿O hay diferencia entre (Carlos) Salinas, el jefe de la mafia, y (Vicente) Fox, formalmente militantes de PRI y PAN? ¿O entre Peña y (Felipe) Calderón?’’

Ambos partidos, indicó, buscan reditar la misma estrategia de las dos elecciones presidenciales recientes. ‘‘Van a palomear a sus candidatos para ver cuál de los dos levanta y antes de las elecciones harán a un lado al que se quede atrás, como con Roberto Madrazo en 2006 y (Josefina) Vázquez Mota en 2012’’.

Alertó que la nueva guerra sucia, de la que ofreció dar datos posteriormente, busca ‘‘meter miedo’’ de que Morena es antirreligioso, está contra los empresarios y las fuerzas armadas. Eso es falso. Respetamos las instituciones’’.

sábado, 12 de agosto de 2017

LexNET, el agujero donde van a para nuestros datos España


Desde la llegada del Partido Popular la represión se ha instaurado por todas las vías posibles. No solo en las calles con el uso de la fuerza para reprimir cualquier tipo de disidencia, si no también contra el propio Estado. Desde hace tiempo, el mundo jurídico está alertando sobre las vulnerabilidades y malas prácticas del uso de LexNET.

Pero, ¿Qué es LexNET? Como bien explica el abogado Fabián Valero a través de su cuenta en Twitter es un sistema de comunicación entre abogadas, procuradoras y administradoras por donde pasa toda la información relacionada con pleitos, estrategias jurídicas, sentencias, pruebas de juicios, datos de litigantes, cuentas bancarias, etc. Todo el mundo jurídico se ve obligado a utilizarlo.

LexNET cuenta con unos 150.000 usaurias, todas estas personas han podido acceder a los datos que en este sistema se encontraban. Imagina que se sepan estrategias que las abogadas van a utilizar en un juicio contra el Estado… o la información de mujeres en situación de maltrato… esta vulnerabilidad no es solo una vulnerabilidad, es un ataque formal a los derechos humanos y a la privacidad de las personas.

Pero uno de los problemas más graves que tiene es que toda la información se almacena en manos del Poder Ejecutivo. O sea, esto viola directamente el principio jurídico que garantiza la separación de poderes. La información del Poder Judicial está en manos del Poder Ejecutivo. Un Poder Ejecutivo que a día de hoy, está en manos del gobierno del Partido Popular, un partido con un largo prontuario que ni la mafia o Mario Puzo podrían imaginar.

Debido a esta grave vulnerabilidad el Ministerio de Justicia y el Ministro Rafael Catalá Polo han decido cerrar el acceso desde el viernes 28 de julio a las 16:30 hasta el lunes 31 de julio a las 8:00. ¿La causa? El Ministerio de Justicia dice que es para investigar la posible vulnerabilidad, pero en realidad es por vulneración de #DDHH

Y a ultima hora de la noche nos encontramos con que Catalá ha convocado un gabinete de crisis, una war room de toda la vida… parece que por fin se han enterado que nos dejan expuestos a cualquiera con las chapuzas que se inventan.

Más alla de todos estos problemas, de que el gobierno no escucha ni a los juristas, que son analfabetos digitales, que exilian a la fuerza a miles de ingenieras e informáticas porque en vez de contratarlas contratan empresas en las que no se puede confiar.

Quedamos a la espera de ampliar esta entrada para contaros la dimisión de Catalá y de Rajoy… que nadie nos quite la ilusión, que ya nos quitan la privacidad.

Fuente: https://hacklab.ingobernable.net/2017/07/28/lexnet-el-agujero/

Morena: el costo de la silla presidencial


Luego de las elecciones locales, en las que el Movimiento de Regeneración Nacional se coronó con una victoria indiscutible en términos de su potencial para movilizar estructuras de base, el partido que lidera Andrés Manuel López Obrador se ha mostrado con una actitud conciliadora que, por lo menos en lo que respecta a primeras impresiones, ha sorprendido a adeptos y detractores. Y es que, si bien es cierto que las alianzas políticas de las que se vale Morena, en general; y López Obrador, en particular; siempre se han desplazado entre la izquierda y la derecha por igual, también lo es que pocas veces en la historia del dos veces presidenciable, y aún menos en la del partido, la visibilidad y lo explícito de los acuerdos que ambos establecen con políticos de otras nomenclaturas o empresarios es escasa.

Dos aspectos, no obstante, revisten especial importancia para el análisis de la presente coyuntura. El primero de ellos, sin duda, es el hecho mismo de que Morena esté buscando hacer las paces con la mayor cantidad de actores posible. Y lo es, de entrada, porque López Obrador parece haber comprendido —luego de dos campañas presidenciales en las que su moneda de uso corriente fue la afrenta directa con sus opositores—, que aunque lo contestatario de su discurso resulta atractivo para determinados sectores de la población, desencadena efectos repelentes en esos otros segmentos que, sin ser parte del vulgo, deciden resultados electorales y la instrumentación de políticas públicas específicas por la vía financiera.

Pero también, porque, de un lado, las personalidades que se van sumando al proyecto de López Obrador —que de manera tan pomposa se decidió nombrar Acuerdo Político de Unidad para la Transformación del País—, dan muestra de las fortalezas con las que Morena llegará a los comicios de 2018; y del otro, porque esas mismas figuras visibilizan (aunque no de manera tan expresa), lo mismo la descomposición interna de las estructuras dentro de las cuales habían encontrado la plena satisfacción de sus intereses que las debilidades de los mismos para (re)organizarse en sus coaliciones tradicionales.

No es un dato menor, por ejemplo, que entre los nuevos estrategas de Morena se encuentren representados por igual los intereses de los tres principales monopolios en materia de radiodifusión y telecomunicaciones; por intermediación, claro, de las personas de Marcos Fastlitch, suegro del presidente de Grupo Televisa, Emilio Azcárraga; de Esteban Moctezuma, presidente de Fundación Azteca; y de Miguel Torruco, consuegro de Carlos Slim. Así como tampoco lo es que María Asunción Aramburuzabala, Alfonso Romo Garza, Jaime Bonilla y Raúl Elenes Angulo se hayan sumado a la lista de beneficiarios/benefactores del Movimiento de Regeneración Nacional.

Sobre los primeros dos personajes, el dato importante es que apersonan la búsqueda de beneficios propios, pero, al mismo tiempo, haciendo las veces de vocería de las dos empresas que en 2006 y 2012 se encargaron de fungir como caja de resonancia para la campaña mediática con la que se atacó a Obrador. Respecto del tercero, trasciende que se suma a los ya varios adeptos que el Morenismo ha extraído de las huestes formadas en Grupo Carso. Los demás, por su parte, resultan ser aliados peculiares por sus nexos, muy próximos, a las figuras de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox Quezada; circulo en el que se introducirían a las más recientes adquisiciones de Morena: Manuel Bartlet, funcionario central en los hechos de la caída del sistema, en los comicios de 1988; y Lino Korrodi, principal operador financiero de la campaña panista en 2000, a través de Amigos de Fox.

Del lado de la izquierda ideológica, las dos personalidades que más hacen ruido son las de Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez; ambos, cofundadores del Partido de la Revolución Democrática (junto con Cuauhtémoc Cárdenas, quien niega a sumarse a la propuesta de Morena). Y es que si bien el PRD ya destaca más en el imaginario colectivo nacional por su asimilación a la agenda programática del priísmo y del panismo que por las nulas banderas ideológicas con las que navega —luego de su adhesión al Pacto por México—, la captación de talentos partidistas en la que se ha traducido el proselitismo Morenista de Martínez y Muñoz Ledo representa una ventaja que se traduce, principalmente, en la captación de recursos y movilización de las bases de apoyo locales.

Suponiendo que todos sepan para quién trabajan, y que cada uno trabaje para quien dice hacerlo, el dato revelador de las recientes alianzas firmadas por López Obrador es que dan señas de que las cosas no están bien en algunos de los principales círculos del priísmo de la vieja guardia —por parte del perredismo, es claro que las cosas no transitan desde la resaca de 2006. Es significativo, en este sentido, que las agendas de Enrique Ochoa, líder nacional del PRI, y de Aurelio Nuño, titular de la SEP y suspirante presidencial, van en sentidos divergentes. Pero también, que una fracción del Partido Verde (PVEM) en el Sur de la República ya esté buscando su emancipación (sólo en términos electorales) para los siguientes comicios, o que el Grupo Sonora —origen ideológico del priísmo, del caudillaje, el corporativismo y el clientelismo contemporáneos del sistema político mexicano— se encuentre desalineado de las directrices del partido.

Porque más allá de la previsible candidatura de Antonio Meade para el 2018, lo que parece estar en el fondo del asunto no es, precisamente, la designación del candidato Oficial, sino que el tradicional sistema de cuotas y redistribución de las ganancias al interior del régimen no está siendo tan democrático como se habría esperado que fuese al asumir la presidencia de la República el Grupo Atlacomulco. Así que, de continuar con la tendencia hasta ahora observada en las firmas que se van sumando al Acuerdo Político de Unidad, lo que quedará cada vez más claro es en dónde se encuentran y qué tan profundas son las fracturas internas del priísmo —que López Obrador podrá explotar para conseguir mayores dividendos electorales el próximo año.

Ahora bien, respecto del segundo punto de interés para el presente análisis, lo que no deja de inquietar es que Morena esté buscando aliarse, primero, con miembros del empresariado al que el mismo líder de Morena no ha dudado en nombrar Mafia del poder; y luego, con políticos de todas las identidades partidistas a las que por doce años declaró estar enfrentando. Porque, más allá de que Morena disponga solicitar una carta de arrepentimiento o de desafiliación de los partidos que se oponen a Morena, o de que López Obrador tenga razón al afirmar que todos los humanos erran y siempre son susceptibles de corregir su destino; esas amistades le pueden cobrar una factura muy cara a Morena en las urnas.

Es claro que, como en algún espacio comentó Paco Ignacio Taibo II, uno de los principales ideólogos del Morenismo, la alianza del partido con los ciudadanos, con sus fuerzas de base, ya está fincada, luego de construirse y consolidarse durante doce largos años en los que se atravesaron dos agresivas campañas presidenciales. Y es claro, asimismo, que las coaliciones con empresariado y figuras políticas de otra extracción partidista tienen en la mira reducir al mínimo la resistencia institucional, de los tres órdenes de gobierno y los tres poderes públicos, al proyecto obradorista; además de enfocarse en la captación de recursos.

El problema es, no obstante, que esa alianza de la que Taibo II presume no está fincada en pilares lo suficientemente sólidos como para no quebrarse. Si los resultados que mostraron los sondeos realizados en las elecciones de junio pasado (en los que se determinó que el núcleo duro del voto Morenista proviene, en general, de los sectores medios con niveles considerables de escolaridad y cultura política), son representativos de algo, la consecuencia lógica de las recientes adhesiones al Acuerdo de Unidad de Obrador es que se rechacen: en la tónica de equiparar al partido con sus similares por el puro hecho de utilizar las mismas estrategias electoreras.

Después de todo, uno de los principales atractivos del discurso de Morena, en general; y de Obrador, en particular, a lo largo de poco más de doce años, era que en su agenda programática planteaba, de manera explícita, una diferencia sustancial respecto de la tendencia al amasiato a la que son propensos el resto de los partidos políticos nacionales. De aquí que, aunque se entiende que sumar adeptos abona a la consecución de la victoria política, el costo es atizar la percepción de que esa victoria debe ser alcanzada con independencia de los medios. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, el orgullo y la euforia que le representaba a los integrantes del partido el que éste estuviera constituido por figuras emblemáticas de la academia, la sociedad civil, las comunidades obreras, la cultura, etcétera?

Las preguntas centrales aquí, por tanto, redundan en determinar cuáles son los criterios éticos a los que se está apelando al interior de Morena para determinar en qué momento concede la absolución a quienes fueron sus opositores con anterioridad, por un lado; y por el otro, en saber si esos límites se extenderán (en el supuesto de que se llegue a la presidencia) de manera tal que el costo de la alianza deba ser pagado justo en los mismos términos en los que el PRI, el PAN y el PRD suelen pagarlos. Y es que no debe pasarse por alto que la adhesión de estos personajes al Morenismo no es un cheque en blanco, tiene un precio predeterminado. Además, la cosa no funciona admitiendo la alianza en este momento para romperla después de obtener el triunfo. Las consecuencias que enfrentaría Morena para gobernar, si traiciona las alianzas que construye ahora, serían tan nefastas como las que enfrentan los gobiernos de oposición en algunas entidades: incremento de la delincuencia común, de la violencia, del desempleo, etcétera. ¿Qué precio estuvo dispuesto a pagar Obrador para consentir la acción?

En última instancia, no debe perderse de vista que si los intereses que aglutina Obrador en torno de su propuesta política son lo suficientemente sólidos y densos, éstos no perderán la oportunidad de condicionar y/o determinar los rumbos que Morena y su proyecto partidista toma en lo sucesivo. Y lo cierto es que López Obrador se acerca, sin mucha precaución, a este escenario.

Publicado originalmente en: https://columnamx.blogspot.mx/2017/07/morena-el-costo-de-la-silla-presidencial.html

viernes, 14 de abril de 2017

¿Podrán las broncas y divisiones interpartido en el PRI, PAN, PRD y demás, arreglarse con dinero?


1. Todas las organizaciones políticas centralizadas del mundo, con aparatos directivos e ideologías cerradas -particularmente donde se mueve mucho dinero y poder- están condenadas a sufrir divisiones por la enorme disparidad de ideologías e intereses. Las grandes y poderosas organizaciones evitan muchas divisiones repartiendo dinero, cargos, poder; pero eso no evita las divisiones, sólo las ocultan o las retrasan. Por ello la mayoría de los anarquistas están contra la centralizaciones y los aparatos directivos; solo batallan contra gobiernos, empresarios, capitalismos, en luchas concretas y cuando éstas terminan –sin ambicionar dinero o poder- se disuelven para otras batallas o luchas anticapitalistas.
2. En México, dentro del PRI, obviamente, hay fuertes confrontaciones entre corrientes políticas por la candidatura presidencial; están los seguidores de Osorio, Videgaray, Meade, pero las “patadas bajo la mesa” son muy finas, no se ven porque están en la cúspide. Más aún, no es entre los aspirantes sino entre los viejos “camajanes” como Carlos Salinas, Fernández de Cevallos, Felipe Calderón, Cuauhtémoc Cárdenas que no quieren perder sus influencias en el partido al que pertenecen. Lo que sucede en el PRI, se registra de manera parecida en el PAN, el PRD y comienzan a vislumbrarse entre los partidos pequeños y jóvenes. Pero en la provincia o los estados las “patadas” son más claras.

3. Los golpes bajos entre los grupos aspirantes presidenciales entre la derecha panistas/ empresarial hoy se registran entre el expresidente Calderón, que quiere imponer a su esposa para reconfirmar su fuerza y su poder dentro del PAN; del otro lado está el presidente del PAN –Ricardo Anaya- y todos los críticos de Calderón que durante el sexenio de éste, casi estuvieron en la banca. Hay un magnífico libro que explica que el presidente Peña está comprometido con Calderón. Esa división en el PAN se está profundizando y ha llegado a los estados de la República. Sin embargo, como en el PRI, en el PAN se juegan muchos miles de millones que buscan que esta división no se agrande y sea solucionado con dinero y repartiendo cargos políticos.

4. Donde la división puede liquidar o desaparecer el partido, es en el PRD cuyos dirigentes “socialistas” o socialdemócratas, han querido consolidar una alianza con el derechista PAN y algunos con el PRI; sin embargo probablemente la mitad de sus militantes buscan apoyar al partido Morena de López Obrador. Las elecciones de junio en el Estado de México –con más de 16 millones de habitantes y el más poderoso de la República- van a ser un gran termómetro y laboratorio de las elecciones presidenciales de 2018. Si los lopezobradoristas obtienen la gubernatura se crean posibilidades muy cercanas a ganar la Presidencia; pero si la obtiene el PRI mucho dependerá de la personalidad de López Obrador.

5. De entrada se ha demostrado que el candidato del PRI -al ser una personalidad directa de padres y abuelos del grupo Atlacomulco- le van a echar todo para su triunfo y el pasado domingo se demostró que el mismo presidente Peña le estaba echando “todos los kilos”. Por el contrario, la candidata del partido Morena, Delfina, que es una maravillosa profesora, no parece estar ni mínimamente a “la altura” de esa gran “batalla de búfalos” del PRI que van por todo. Creo que Alejandro Encinas pudo ser el candidato (quizá oportunistamente se conserva para la CDMX) pero no se sabe cuál fue el motivo por no haber aceptado. ¿O es que no se decidió competir para ganar como mil veces se ha dado en el país? Delfina estaría bien en otro momento; no aquí ni ahora.

6. ¿Cuántos líderes nacionales -50, 100, 200- de Morena ayudarán a Delfina ante la fuerte caballada del PRI en el Estado de México? ¿Cuántos miles de autobuses acarrearán gente como hizo el PRI el pasado domingo que fue una romería? Si, realmente, el 98 por ciento de la gente nunca supo si fue a una fiesta, a una vaquería, a un entierro y sólo respondió que la llevaron, que le dieron dinero por su delegado y que por ello están dispuestos a obedecerlo. Esa es la política real en México, el 98 por ciento de los que votan porque ya han vendido su credencial de elector por dos días de comida. Pero como odio que la gente se queje porque la mintieron, a veces pienso que todo está totalmente arreglado a cambio de otras cosas.

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