martes, 14 de abril de 2015

Campañas, medallitas y el juicio de la gente



Arrancaron las campañas electorales propiamente dichas y ahora sí los aspirantes a un cargo de elección popular ocuparán la atención y/o desatención de las audiencias hasta la media noche del 4 de junio en que deberá cesar el bombardeo de denuncias, promesas, verdades a medias, la demagogia en que están empeñadas las dirigencias de los partidos en una subestimación del electorado que raya en lo obsceno. Por ejemplo con el anuncio de Acción Nacional en el que exige que los del partido tricolor “Devuelvan lo robado”. ¿Sólo ellos? Y los hermanos Bribiesca Sahagún. Y la muy enriquecida “pareja presidencial”. Y los negociantes de la “guerra contra el narcotráfico”. Y los diputados que exigen moches a los alcaldes panistas para gestionarles recursos. Y los involucrados en los 207 millones de dólares del “Coopelas o cuello”, denunciado por Zhenli Ye Gon, y que ahora cobran en la nómina del Senado. Y…
Campañas en pleno que encuentran al titular del Ejecutivo federal con muy baja aceptación ciudadana, acaso como no sucedía hace un cuarto de siglo, que es decir siempre, porque las mediciones demoscópicas no existían antes de que Carlos Salinas tomara Los Pinos por asalto, al decir de Cuauhtémoc Cárdenas y los suyos después del 6 de julio de 1988, entre ellos Porfirio Muñoz Ledo quien bautizó al doctor en economía por Harvard como homúnculo criminoide.

El 37 por ciento (Ulises Beltrán-Excélsior) de aceptación no le preocupa a Enrique Peña Nieto porque para su fortuna aún no se refleja en la intención de voto pronosticado (32 por ciento, según Reforma) por las encuestadoras que, esperemos, no vendan una vez más las perlas de la virgen como lo hicieron sin recato en julio de 2012, cuando pronosticaron un “triunfo arrollador” de su cliente. Televisa, Tv Azteca y el oligopolio radiofónico, con excepciones, lo recitaron a una sola voz.

“No trabajo ni me dedico al empeño de colocarme medallitas ni a tener logros personales, son logros que quiero tenga toda la nación, y a eso estoy dedicado”, fue a declarar a Chiautempan, Tlaxcala, la víspera de la semana santa, el marido de Angélica Rivera, la propietaria de la Casa Blanca de las Lomas y, además, a la que le compran decenas de costosísimas páginas en la mexicano-española revista Hola para que, supuestamente, supere la depresión que le causó la exclusiva de Carmen Aristegui y su brillante equipo reporteril.

También auguró Enrique Peña que con el tiempo habrá de someterse al juicio de la gente. Acaso se equivoca, el tiempo llegó y es el 7 de junio. Tanto si la abstención es más alta de la acostumbrada para comicios intermedios, como si el voto nulo llega a ganar más adeptos que en 2009 o tiene cierto éxito la convocatoria al boicot para, en cambio, designar alcaldes por usos y costumbres, como lo exige la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero y la Sección 22 de Oaxaca, ambas de la Coordinadora Nacional, parapetadas en los padres de familia de Los 43 de Iguala.

Lo novedoso del juicio presidencial es que asume su sexenio en su verdadera dimensión: “(…) contribuir y poner mi granito de arena, desde la gestión de mi gobierno, a que tengamos una mejor nación”. Claro que después de usar frases tan grandilocuentes como desgastadas a fuerza de tanto abuso y su falta de correspondencia con una economía que crece por debajo de la media de los últimos 33 años, un país seriamente endeudado en 29 meses, un peso vapuleado y muy precarias condiciones de vida y de trabajo para millones de asalariados y “propineros”, gracias a la reforma de la Ley Federal del Trabajo de Felipe Calderón y Peña.

Fuente original: www.forumenlinea.com

En México nunca ha gobernado la “partidocracia” sino los directores de los “poderes fácticos”



1. Los partidos políticos o la “partidocracia” nunca han gobernado en el mundo. Parece que gobiernan los partidos, pero quienes siempre han gobernado son los hombres más poderosos del empresariado, de los medios de información, de la política, los más ricos de siempre. Se da importancia a los partidos en México porque por ellos vota la población para legalizar lo que dos años antes eso que llaman “poderes fácticos” ha acordado. Los partidos sólo han sido estructuras muy prácticas y ágiles para que los gobernantes en turno trasmitan instrucciones, medidas, acuerdos, que deciden los gobernantes por decisiones de quienes realmente tienen en poder. Los gobernantes sólo han sido las figuras impuestas por la burguesía.
2. En México ha habido más de 200 partidos políticos pero de ellos sólo unos 30 han sido registrados y muy conocidos. En 1919 surgió el PCM, en 1929 el PNR (papá del PRM y abuelo del PRI); en 1939 el PAN, en 1948 el PPS, 1954 el PARM, 1950 el Partido Sinarquista, 1989 PRD, 1981 PT; además de otros 20 para procesos electorales y muchos más alrededor de políticos. Los partidos de “oposición” anteriores al año de 1977 –aunque no reconocidos o legalizados- recibían muchos apoyos políticos y económicos tras bambalinas del gobierno y del Estado para seguir viviendo; a partir de 1977 la legalización fue total y los subsidios abundantes en todos los niveles. El presidente López Portillo y su secretario de Gobernación, con ello pasaron a la historia.

3. Con la total “apertura” y legalización de los partidos en 1977 la burguesía despedazó a la izquierda y la integró a su política. Como condición para la entrega de multimillonarios subsidios, de cargos políticos, de tiempos en la TV y radio, de páginas editoriales, de pago de rentas de locales y vehículos, viajes al extranjero, etcétera a partidos, impuso el absoluto control ideológico y organizativo mediante reglamentos y prohibiciones. En adelante se advirtió que el “registro” del partido podría perderse por cualquier pequeño error y nadie –sólo un loco- podría poner en riesgo el registro del partido. Dijo entonces la izquierda: “Si tanto hemos batallado y hasta hemos puesto nuestras vidas en peligro, ¿no es acaso justo recibir la recompensa”?

4. Desde entonces cambió radicalmente el pensamiento de la izquierda. La muerte de Stalin y el deshielo del stalinismo a mediados de los 50, el debate chino-soviético, la guerra de Vietnam, el movimiento juvenil de los sesenta, la invasión de Checoslovaquia, dividían y subdividían a la izquierda; ¿qué mejor momento de la burguesía mexicana para decirle que no se hagan más ilusiones y le entren a lo electoral que les darían muy buenos dividendos políticos y económicos? Desde 1977 organizar partidos y escalar cargos se convirtió en tarea política central para los más notables políticos; continuar en la lucha social –aún debilitada- como la CNTE, de una minoría de tercos activistas de la izquierda radical.

5. La “partidocracia” nunca ha gobernado en México; el PRI y sus antecesores (el PNR y PRM) sólo han funcionado como maquinaria electoral fraudulenta desde 1929; pero desde entonces ningún presidente de la República –incluso la mayoría de sus secretarios de gobierno- se desarrolló antes dentro del partido. Basta revisar uno por uno desde Pascual Ortiz Rubio hasta Enrique Peña Nieto (los 14 mandatarios) para darse cuenta que ningún presidente ocupó en más de 70 años algún cargo importante dentro del PRI. Cada presidente salió del gabinete de gobierno y el último de la gubernatura de un estado impulsados por eso que se conocen hoy como “poderes fácticos” que no es otra cosa que el empresariado, medios de información y demás.

6. Los partidos políticos en México sólo aparecen compitiendo con cierta fuerza electoral a partir de 1988 a raíz de las elecciones nacionales fraudulentas o dudosas; del fortalecimiento del modelo neoliberal privatizador y de los arreglos entre Carlos Salinas y la dirigencia negociadora del PAN. Sólo a partir de entonces fue que los partidos políticos (PRI, PAN, PRD) comenzaron a tener importancia, pero siempre muy secundaria. Quizá tampoco en algún lugar del mundo –no sé si en alguna década en la URSS, China, EEUU, Francia o Alemania- la fuerza de los partidos gobernantes haya sobrepasado la presencia de sus presidentes o primeros ministros. Quizá no haya existido el gobierno de la “partidocracia” y los partidos sólo han sido “correas de transmisión”.

7. Lo que no puede negarse es la existencia de los partidos. Éstos han surgido desde principios del siglo XIX alrededor de las logias masónicas (la Escocesa y la Yorkina) o los partidos liberal y conservador, luchando por ideologías definidas para luego transformarse en aparatos de gobierno, de poder y con fabulosos negocios. Ni en el siglo XIX, ni en el Porfiriato, ni en la revolución gobernaron partidos, sino caciques, caudillos, presidentes al servicio de terratenientes, inversionistas extranjeros y Clero. ¿Qué pasó con los dos gobiernos panistas? El partido valió un carajo porque el presidente Fox se impuso a él y el sucesor Calderón lo convirtió en un guiñapo bajo su servicio. Peña Nieto ha convertido al PRI, PAN y PRD en sus sirvientes.

8. El PRD fue una creación de Cárdenas, Muñoz Ledo y de sus seguidores a partir de la unidad de partidos y grupos socialdemócratas. Eran partidos y grupos más o menos de izquierda que rápidamente se transformaron en socialdemócratas pacíficos y electorales. Durante seis años defendieron con pasión y honradez sus principios de izquierda, pero luego muy pragmáticos se adaptaron a las necesidades de la burguesía. El partido Morena más que un partido de tribus se ha conformado como un partido de masas con un caudillo indiscutiblemente trabajador y honrado (López Obrador); no se sabe si siga el mismo camino del PRD obligado por las mismas condiciones políticas del país que obliga a negociar, llegar a acuerdos y a aceptar lo que la burguesía quiere.

9. ¿Por qué los políticos en vez de ayudar a extender y organizar el movimiento social de los trabajadores escogen siempre el camino de organizar partidos políticos? Porque el movimiento social llega a confrontaciones con el poder, es acusado de violento y reprimido. Los partidos, por lo contrario, están totalmente legislados y controlados por la autoridad; incluso antes de registrarse se pide a la autoridad instrucciones, autorizaciones y, por cada paso, se le avisa a la autoridad para saber si están bien los trámites, las afiliaciones, los candidatos y qué acciones realizar que no estén prohibidas. Pienso que a López Portillo y a Reyes Heroles la burguesía gobernante debe levantarles un monumento a medio zócalo como sus más grandes héroes.

10. No hay “partidocracia” gobernante sino “poderes fácticos” integrados por 50 multimillonarios mexicanos de la lista de Forbes; por 50 personajes que manejan los principales medios informativos (TV, radio, prensa); por 50 políticos que manipulan legisladores, poder judicial, sindicatos, obreros, campesinos, profesionistas, sectores populares; 50 “intelectuales” que asesoran al gobierno a cambio de privilegios y 50 políticos que manejan cada uno de los partidos a cambio de millonarios subsidios. ¿Para qué entonces más partidos si sólo son estructuras piramidales que sirven para engrasar la maquinaria de dominación del sistema capitalista? ¿Por qué no pensar más en cómo organizar y extender las luchas sociales en México?



Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

miércoles, 8 de abril de 2015

Ludismo Electoral México



John M. Ackerman

Hay que canalizar de la manera más efectiva la justa rabia y repudio al sistema corrupto y asesino que hoy se presenta como “gobierno” en México. En los albores de la Revolución Industrial, los artesanos ingleses desataron su furia en contra de las nuevas máquinas fabricantes de telas que estaban eliminando sus fuentes de trabajo. En su desesperación, los dignos “luditas” confundían las herramientas de la explotación con los autores de la do­minación. No eran las máquinas sino sus dueños los verdaderos adversarios. Esta confusión fue uno de los motivos por los cuales se quedó corto el desarrollo políti­co de Inglaterra en comparación con los vecinos revolucionarios de Francia.

Hoy ocurre algo similar con respecto a las elecciones y los partidos políticos en México. El enorme hartazgo con la clase política y los constantes fraudes electora­les han llevado a muchos a abogar por un “boicot” electoral, así como a demandar la cancelación de las elecciones en Gue­rrero. Si bien se entiende y se comparte la enorme indignación que motiva estos posicionamientos, también se vale cues­tionar respetuosamente la utilidad de las estrategias que proponen.

Lo que nos tiene sumidos en la más absoluta ignominia no son las elecciones o los partidos en sí mismos, sino el frau­de y la corrupción política. No fue el vo­to lo que llevó Enrique Peña Nieto, Ángel Aguirre y José Luis Abarca a sus puestos, sino la dictadura mediática, la compra de voluntades y la parcialidad de las institu­ciones electorales. Y hoy no somos gober­nados por partidos políticos, sino por una clase política absolutamente podrida que ha logrado corroer y destruir por dentro a cada uno de los institutos políticos que hoy malgobiernan el país.

Si los ciudadanos críticos dejan de votar u obstaculizan la celebración de las elecciones, hacen el trabajo aún más fácil a los corruptos. Las televisoras, el Institu­to Nacional Electoral (INE) y el Pacto por México avanzarán juntos con toda tran­quilidad en la consolidación de la dicta­dura mediático-militar bajo el mando de Washington y los mercados financieros internacionales.

La evidencia más clara de que la esfe­ra electoral todavía implica una amenaza para el sistema es la enorme cantidad de dinero que se invierte en propaganda en­gañosa, en “chayotes” mediáticos, en el acarreo de votantes y en la alquimia elec­toral. Si las elecciones fueran exclusiva­mente una ceremonia de legitimación no sería necesario gastar tanto en las cam­pañas o llenar al INE con tantos soldados leales al sistema. Al contrario, el sistema podría darse el lujo de garantizar un “jue­go limpio” y equitativo entre los diferen­tes candidatos, además de fomentar los debates públicos y una plena libertad de expresión.

Si la esfera electoral estuviera to­talmente controlada por el sistema no hubiera sido necesario, por ejemplo, des­pedir a Carmen Aristegui de MVS Noticias 15 días antes del inicio de las campañas federales. Tampoco haría falta la abusiva, engañosa e ilegal campaña del Partido “Verde”.

Votar libremente por los pocos can­didatos que valen la pena no es entonces “legitimar el sistema”; es precisamente rebelarse en contra del mismo. Votar de manera informada tampoco es “exten­der un cheque en blanco”, como señala nuestro distinguido colega de Proceso Javier Sicilia, sino solamente no dejar un estratégico campo de batalla totalmente libre al adversario. No deberíamos hacer tan fácil a los corruptos su trabajo de ro­barnos la esperanza y cancelar nuestros derechos ciudadanos. El gran dirigente popular Rubén Jaramillo tenía esta lec­ción sumamente clara cuando compitió por la gubernatura de Morelos dos veces, en 1946 y 1952, aún en un contexto del más profundo autoritarismo de Estado.

Ahora bien, resulta evidente que el ejercicio del voto no podrá por sí solo salvamos del naufragio nacional. El po­der del Estado nunca fue lo que algunos imaginaban que era, y hoy, después de tres décadas de entreguistas políticas neoliberales, se encuentra más debilitado y vulnerable que nunca. Para que el relevo en los cargos públicos pueda tener un verdadero impacto, hace falta construir simultáneamente una alternativa social independiente que de una vez por todas obligue a las autoridades a rendir cuentas y responder a las demandas ciudadanas.

Los importantes esfuerzos de construcción de poder popular al nivel municipal en Guerrero, Chiapas, Michoacán y Oaxaca deben ser el modelo para los niveles estatales y federales. Los policías deberían ser “comunitarios” tanto en los municipios como en todos los niveles de gobierno y en el país entero. Y el modelo de “Concejos Populares” que se aplica en pueblos indígenas tendría que extenderse a toda la nación. Luchemos para que todo México sea territorio autónomo y rebelde, no solamente algunas localidades.

Y en el camino para lograr esta ne­cesaria transformación del poder públi­co es crucial saber reconocer y valorar a los amigos y aliados. Específicamente, en cada elección tenemos la obligación de preguntarnos cuál de los candidatos estará más dispuesto a escuchar las de­mandas ciudadanas o, en su caso, sim­plemente será utilizado para reprimir a los inconformes.

Para esta evaluación habría que con­siderar tanto el talante autoritario y las trayectorias de cada candidato como los compromisos políticos que pesarán a la hora de tomar decisiones clave. En con­secuencia, la gran pregunta no es cuál de los candidatos resulta “mejor” o “menos peor”. Es: ¿Cuál encabezará un gobierno menos agresivo para el florecimiento y el empoderamiento de la sociedad combati­va y exigente que necesitamos para poder solucionar juntos los grandes problemas nacionales?

www.johnackerman.blogspot.com
Twitter: @]ohnMAckerman

domingo, 5 de abril de 2015

Prestigio creciente del abstencionismo



Es inmensa, ruidosa y apabullante la campaña mediática del gobierno, de los partidos y de los políticos profesionales para promover la asistencia de los ciudadanos a las urnas en las próximas elecciones del domingo 7 de junio. Pero también está en curso una campaña de personalidades públicas y de importantes e influyentes organizaciones sociales llamando a los ciudadanos a no sufragar y a boicotear de diversas maneras la jornada electoral.

Se sabe que, históricamente, el abstencionismo en México siempre ha sido muy alto. Pero no se puede conocer con certeza el fenómeno, porque se trata de cifras oficiales, siempre engañosas, tramposas, maquilladas para reducir su quántum. Se puede, sin embargo, aventurar que a lo largo del tiempo el abstencionismo ha superado y supera el 50 por ciento del padrón electoral.

Esto quiere decir que sufragantes y abstencionistas son en número más o menos iguales. Pero si las cifras de ambos fenómenos no son conocidas con certeza, una observación sin prejuicios puede darnos una idea de la tipología de ambos grupos en los inminentes comicios. A las urnas asistirán los satisfechos, los que están conformes con la actual situación del país, los beneficiarios del régimen político y económico, los que medran o guardan la esperanza de medrar en éste. También los miembros de los segmentos más conservadores de la población. E igualmente los más iletrados, los que tienen menor conciencia y formación políticas, entre los cuales destacan los analfabetos funcionales. Y asimismo los que temen al cambio, aunque este sea esperanzador o posible o deseable.

Por su parte, entre los partidarios y practicantes del abstencionismo se cuentan los insatisfechos, los inconformes. Los que entienden que es necesario privar al régimen de la legitimidad que busca y encuentra parcialmente en los comicios. Los que buscan una salida a la desastrosa situación del país, a la inseguridad, al desempleo, a la carencia de oportunidades. Una salida que no puede encontrarse en la viciada y fraudulenta vía electoral.

Curiosamente, en ambos grupos están presentes todas las clases sociales: ricos y pobres, empresarios y trabajadores, campesinos empobrecidos y prósperos agricultores, industriales y empleados, burócratas, sindicalistas, estudiantes, clases medias, obreros, desempleados y lumpenproletarios.

De modo que aquí se encuentra la primera parte de la elección: votar o no votar. Este sólo hecho preocupa al régimen. Un abstencionismo impreciso en cifras pero notorio en la percepción social resta legitimidad al gobierno. Y, al mismo tiempo, alienta a los inconformes a buscar nuevas maneras de combatir la caduca institucionalidad del país.

Es claro, sin embargo, que la pura abstención, aunque sea mayoritaria, no es una fuerza suficiente para lograr un cambio de régimen. Pero también es evidente que ganar la conciencia de millones de personas para que abandonen la infundada esperanza en la vía electoral como modo de mejoramiento social es ya un logro importante.

Lenin decía que en las democracias occidentales los ciudadanos tienen la posibilidad de elegir cada determinado tiempo a sus explotadores. O, podríamos agregar, a sus empobrecedores, a sus burladores, a sus enemigos disfrazados de amigos y favorecedores.

Satisfechos contra insatisfechos, tal es, en resumidas cuentas, la médula de la inminente elección y, con toda seguridad, de los comicios de los próximos años. Abstención contra participación. Permanencia o no permanencia en el sistema electoral. Las cifras oficiales no dirán cuál es el grupo mayoritario, pero una observación crítica y desprejuiciada del proceso puede dar una idea del prestigio y magnitud alcanzados por el abstencionismo, fenómeno antes despreciado y satanizado.

Blog del autor: www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

Mexicanos se enfrentarán desde mañana a 12.5 millones de anuncios electorales


Por Redacción / Sin Embargo abril 4, 2015

México, 4 abr (EFE).- Los partidos políticos de México y los candidatos independientes “bombardearán” a partir de mañana a los ciudadanos con 12,5 millones de anuncios en radio y televisión rumbo a las elecciones intermedias del 7 de junio, según la consultora Integralia.

En términos económicos, esta campaña mediática se traduce en un costo “inmenso” para el Estado, que tiene dichos espacios en radio y televisión para fines sociales, dijo a Efe el director de análisis político y legislativo de la consultoría Integralia, Gustavo Gil Ramos.

El valor comercial de los anuncios solo en el Distrito Federal y el central Estado de México asciende a 15.814 millones de pesos mexicanos (unos 1.043 millones de dólares), “tres veces superior que el financiamiento público de todos los partidos políticos nacionales en 2015″, precisó.

El total de anuncios de esta campaña, que concluye el 4 de junio, representa un 70 % más respecto a los difundidos en los comicios intermedios de 2009, destacó.

El 7 de junio más de 83 millones de mexicanos están convocados a la urnas para elegir a 500 diputados federales y a otros 1.496 cargos públicos, incluidos los gobernadores de nueve estados.

Las tres principales formaciones del país, el gubernamental Partido Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN, conservador) y el de la Revolución Democrática (PRD, izquierda) divulgarán la mayoría de los anuncios.

Según un estudio elaborado por Integralia con información del Instituto Nacional Electoral (INE), el PRI transmitirá 3,3 millones de mensajes, seguido por el PAN, con 2,7 millones, y el PRD, con 2 millones de anuncios.

El Partido Verde Ecologista de México (907 mil mensajes), el Partido del Trabajo (767.000), Nueva Alianza (720.000) y Movimiento Ciudadano (713.000).

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Partido Humanista y Encuentro Social, que participarán por primera vez en un proceso electoral, tendrán el menor número de mensajes, 342.500 cada uno, mientras los candidatos independientes emitirán 342.504.

Gil Ramos destacó que la diferencia de espacios concedidos a los partidos políticos o candidatos independientes “profundiza la inequidad electoral”.

Los candidatos independientes solo contarán “con un 6,25 % del tiempo asignado al PRI; un 7,37 % del PAN y 9,50 % del PRD”, aseguró.

Los comicios del 7 de junio serán los más grandes de la historia del país, ya que por primera vez un proceso federal coincide con tantas elecciones a nivel local y estatal.

Según el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, serán los comicios “más fiscalizados y transparentes en la historia del país” gracias a la reforma político-electoral promulgada en 2014.

El titular del INE, Lorenzo Córdova, confió esta semana en que la propaganda transcurra por los medios de promoción y difusión validados por la legislación.

“Necesitamos un debate electoral tan franco como sea posible, y tan ríspido como sea necesario dentro de los marcos de la ley para que la ciudadanía clarifique la oferta política de cada contendiente y emita su voto de manera informada”, afirmó.

“Las elecciones no van a resolver los problemas que aquejan a México, pero son la vía privilegiada en democracia para debatir públicamente frente a la ciudadanía las distintas propuestas y las distintas soluciones que plantean los partidos políticos”, añadió. EFE

Las 10 violaciones de un cínico llamado Partido Verde


Jenaro Villamil

Este domingo inician formalmente las campañas federales del 2015 con un pésimo precedente: el daño irreparable ocasionado por la ilegal, ventajista y abusiva campaña anticipada del Partido Vede Ecologista de México (PVEM). Los Mirreyes del Verde no sólo han sido cínicos sino absolutamente protegidos por su principal aliado: el peñismo.

Hasta ahora, el PVEM acumula un total de 10 multas, por un monto de 185.1 millones de pesos que no pagarán ellos sino el erario público, ya que le serán descontadas de sus propias prerrogativas públicas.

Como son cínicos, los Verdes ya anunciaron que solicitaron un crédito por 150 millones de pesos al Banco Interacciones, propiedad de Carlos Hank Rohn, el financiero consentido del Grupo Atlacomulco y el peñismo. Pusieron como “garantía” sus prerrogativas públicas que ascenderán a más de 400 millones de pesos este año.

El cinismo del Partido Verde no tiene límites. Sus violaciones han sido reiteradas y han escalado: le interpusieron 4.1 millones de pesos de multa por repartir 4 millones de calendarios que no son biodegradables, como ordena la ley. En otras palabras, un partido tóxico que dice defender el medio ambiente.



Aquí un breve listado del muestrario de sus violaciones flagrantes a la ley que bien merecerían la cancelación de su registro, si ésta fuera una democracia electoral madura:

1.-La propaganda disfrazada de informes legislativos que difundieron diputados y senadores del Partido Verde mediante 239 mil 301 spots en radio y televisión, antes del inicio del proceso electoral, entre el 18 de septiembre y el 9 de diciembre de 2014. Los anuncios fueron transmitidos por 48 concesionarios de televisión (Televisa y TV Azteca, principalmente) y una radiodifusora.

2.-Por esos spots el Partido Verde pagó 76 millones de pesos, a pesar de la prohibición expresa desde la Constitución de pagar tiempos en radio y televisión. De esta manera, mostró el caminito para dinamitar el “nuevo modelo de comunicación” que tanto les molestó a los concesionarios de radio y televisión. La Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial ordenó una sanción por 11 millones 453 mil pesos.

3.-En Chiapas, se ha documentado que el Partido Verde ha afiliado a beneficiarios de programas sociales, algo abiertamente prohibido por la ley electoral.

4.-En todos los cines pertenecientes a la cadena Cinemex, de Germán Larrea, el magnate del cobre, el Partido Verde ha promovido sus ilegales, abusivos e invasivos “Cineminutos”. La única sanción ha sido el chiflido reiterado de los asistentes a estas salas. Están pendientes y en litigio sanciones por 11 millones de pesos de sus spots en cines y 67 millones por sus “Cineminutos”.

5.-Reparte folletos para regalar boletos de cine a través de folletos con la frase “Grandes sorpresas te esperan”. Para eso, tienen que inscribir su número celular.



6.-En las bardas de las escuelas del estado de Chiapas, gobernado por el “verde” Manuel Velasco, se pintó publicidad oficial y del PVEM en el color oficial del mismo partido. En la mayoría de esas escuelas se instalarán casillas. El INE ordenó al PVEM despintar esas fachadas.

7.-Repartió 4 millones de calendarios que no son biodegradables. El TEPJF lo multó por esto con 4.1 millones de pesos.

8.-Inició otra campaña anticipada de spots con la frase “Cumple lo que Propone”. El TEPJF lo multó por 2 millones 930 mil pesos.

9.-Trafica con las necesidades de la gente y en conjunto con Sears, Farmacias del Ahorro, Chedraui, Elektra, Cinemex y Devlyn ha repartido tarjetas de descuento.

10.-Su última y graciosa irregularidad fue pedir un crédito de 150 millones de pesos a Interacciones y poner como garantía sus prerrogativas públicas. “Viole ahora, pague después y pida un crédito”. Negocio redondo.