martes, 17 de abril de 2018

INE, TRIFE y otras comisiones, son para amigos de gobierno, partidos, empresarios y medios


1. En el sistema capitalista no puede haber lo que llaman “democracia” porque mientras exista la desigualdad económica, política, social, en la población, siempre será favorecido el más poderoso. Sólo los muy oportunistas y tontos cuando son beneficiados aplauden y dicen que “sí hay democracia” y cuando no son favorecidos dicen lo contrario; ese es el más sucio maniqueísmo. El famoso “Bronco” norteño, por ejemplo, va a demandar al INE (Instituto electoral) que no le favoreció, por “antidemocrático” y felicita al TRIFE (Tribunal electoral) por lo contrario. La esposa de Calderón opina lo contrario porque el INE la favoreció. Basta ya de chupadas: la democracia (como gobierno del pueblo) no ha existido jamás, ni en la Grecia esclavista.
2. ¿O cree algún tonto que el voto de un pobre o un clase mediero vale igual que el de un rico que escoge y pone candidatos, subsidia con dinero, propaganda (TV, radio,) transporte, hoteles, pero sobre todo, al INE, TRIFE, controladores de votos? Aún más, lo millonarios no votan en las urnas porque ya le han ordenado hacerlo a sus dependientes. Esta es la “democracia” mexicana y mundial que pone felices a los que ganan dinero y cargos e infelices a los que pierden. ¿Hasta cuándo dejaremos de ser tontos hablando de una democracia inexistente e imposible que organiza la clase dominante para engañarnos, entretenernos jugándonos el dedo en la boca?

3. El INE, TRIFE y todas las comisiones que el gobierno organiza, nunca han tenido ningún ápice de independencia porque en el país no hay nada independiente. Cada vez que se antoja o inventa una comisión, esta se integra directamente con los amigos del gobierno o se llama a los tres partidos del Pacto (PRI, PAN, PRD) para que propongan a sus candidatos de acuerdo al número acordado en proporción 3,2,1, y los partidos que no participan hacer grandes esfuerzos por hacerlo en nombre de la democracia. La democracia mexicana –como diría de la bandera nacional en 1914 Soto y Gama- es una piltrafa que no sirve de nada, es pura demagogia.

4. La democracia quizá pueda funcionar en pequeños grupos comunitarios donde el trabajo productivo, los ingresos y los intereses sean los mismos; además los cargos son ejercidos de manera horizontal, pueden ser revocados por la comunidad y además rotativos. Estoy seguro que existen en el mundo alrededor de una decena de pueblos que luchan por ejercerlo con la mayor limpieza y transparencia posible, pero son muy combativos por el sistema capitalista porque son ejemplos que no deben extenderse. Las “democracias” que conocemos, como la mexicana, son sistemas capitalistas manejados y controlados por una oligarquía y capitales yanquis.

5. Así que si el TRIFE aceptó al famoso Bronco norteño y el INE, los candidatos del PRI y demás partidos, el gobierno y todos se han disciplinado, no es otra cosa que seguir jugando viéndonos la cara de tontos. Jamás hay que discutir si un organismo el “mejor” o “peor” porque todos son iguales por su origen y porque obedecen al pie de la letra lo que el gobierno manda. Si López Obrador obtiene la Presidencia no es porque haya democracia en México, sino porque la burguesía y los EEUU quieren probarlo y, cuando ya no sirve deshacerse de él. Lo contrario sería tener un fuerte movimiento de masas en la calle con conciencia y dispuesto a luchar con todo.

6. En última instancia no es un problema de candidatos sino de conciencia de masas, fuerza en las calles y decisión de sus dirigentes espontáneos, porque también infinidad de veces las masas han sido traicionadas o vendidas. Todo mundo coincide en sus estudios y opiniones que López Obrador va a obtener la Presidencia en las elecciones de julio de 2018; muchos confiamos en que puede ser una buena coyuntura para cambiar las cosas en serio. Así que tenemos la tarea de ayudar para que eso suceda, pero al mismo tiempo en que todo avance y se profundice en beneficio de los trabajadores y el pueblo pobre y miserable.

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

viernes, 13 de abril de 2018

PRI/gobierno, el más corrupto del mundo


1. José Antonio Meade (mid o meade), candidato del PRI, puede obtener la Presidencia. López Obrador (AMLO o El peje), el candidato de Morena, lleva ampliamente la delantera en las encuestas- quizá con una distancia de 15 puntos- pero no es ninguna garantía si recordamos que en 2006, luego en 2012, estuvo adelante por lo menos hasta la mitad de las campañas. “La tercera es la vencida”, repite AMLO echándole toda su fuerza que, al parecer, se ha multiplicado. Pero el PRI es el mismo PRI que ha gobernado México desde 1929 hasta 2018, sumando los 12 años gobernados por el PAN bajo el indiscutible dominio del mismo PRI.
2. Así como ayer fue publicada una importante entrevista a López Obrador, hoy se da a conocer otra del candidato Meade que aún no despega del piso en las encuestas, sin embargo denota una profunda confianza diciendo que él ganará. ¿Puede ponerse en duda el poderoso aparato que posee el PRI en toda la República para comprar todos los votos necesarios entre un pueblo que sufre miseria y hambre? Tengo la convicción que López Obrador debe triunfar por muy amplio margen, pero también conozco muy bien las grandes hazañas del PRI-Gobierno a través de muchas décadas cuando de imponerse se trata. He dicho que el gobierno burgués siempre triunfa.

3. Pienso que los golpes y acusaciones de lavado de dinero contra Ricardo Anaya, así como la extrema ignorancia de Margarita Zavala y la corrupción de su esposo Calderón, impedirán a los candidatos presidenciales del PAN-PRD, hacer interesante papel en esta competencia; a no ser que sean recompensados al sumarse al PRI para bloquear a López Obrador que ha puesto en peligro los negocios multimillonarios del aeropuerto y de las reformas estructurales de la privatización del petróleo. A mí esto de las encuestas me han parecido siempre una trampa por lo inmensamente fáciles de manipular. En 2006 Calderón no ganó, pero qué bien manipuló el resultado con sus amigos.

4. El candidato Meade del PRI tiene clavado hasta en los sesos a López Obrador y lo sigue hasta en sus sueños; pero dice que está convencido de que 90 días de campaña serán suficientes para remontar a López Obrador y ganar la Presidencia. ¿Para qué sirve el gigantesco aparato y control económico del PRI y el gobierno de Peña Nieto? “Estoy absolutamente seguro de que voy a ganar”. Señala Meade, coincidiendo con declaraciones de Anaya y Zavala, que la posición de AMLO de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto (NAICM) es absurda y refleja autoritarismo; además bloquea negocios. Llevar el aeropuerto a Santa Lucía, como dice AMLO, es una tontería.

5. En tanto Meade dice que “impedirá que llegue el dinero y las armas a la delincuencia”, señala con falsedad que AMLO propone sacar a los criminales de la cárcel. Que en la reforma educativa el PRI apoya a los niños, pero que AMLO quiere un convenio con la CNTE para que nuestros hijos sean rehenes. Que AMLO se ha rodeado de Napoleón (Gómez Urrutia), de Nestora (Salgado) a quienes considera delincuentes: uno por defender a miles de obreros mineros y la otra por haber defendido a pueblos al haber trabajado como autodefensa. Ambos fueron perseguidos por los gobiernos derechistas de Fox, Calderón y Peña Nieto.

6. Es inconcebible que en México –a pesar de grandes luchas trabajadoras en las fábricas, los campos y las calles- la clase dominante (política y empresarial) siga imponiendo de manera abierta su poder. En lo electoral ha impedido que Cárdenas en 1988 y López Obrador en 2006 y 2012 pudieran acceder a la Presidencia. No sé cuántos años más hay que luchar para lograr cambios importantes en el país; de lo que estoy seguro es que la clase burguesa dominante jamás cederá por las buenas sus enormes negocios; los defenderá con todas las armas que posee tanto en los medios de información (TV, radio y prensa) como con el ejército y la marina. Preparémonos en serio.

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

México en clave electoral


El próximo 1 de julio se definirá el nuevo presidente de México en sustitución de Enrique Peña Nieto. Con el arranque oficial de las campañas electorales el pasado 30 de marzo, se confirma el fin de las ideologías políticas en esta contienda en particular: las alianzas y componendas para hacerse de las candidaturas pone en evidencia al sistema político mismo.
Cuatro candidatos se discutirán la primera magistratura, y de paso tratarán de concentrar los favores del electorado durante estos tres meses: el oficialista José Antonio Meade Kuribreña, Ricardo Anaya Cortés, Andrés Manuel López Obrador y la independiente Margarita Zavala Gómez. Entre estas opciones deberán elegir cerca de 90 millones de votantes según datos oficiales del Instituto Nacional Electoral.

Se elegirán además 9 gubernaturas, incluyendo la Ciudad de México, así como 500 diputados y 128 senadores a nivel nacional. A su vez, 30 entidades del país tendrán elecciones para Congresos y Presidencias Municipales. Todo esto convierte a la elección de 2018 en la más cara de la historia mexicana. De paso, más de 12 millones de jóvenes de entre 18 y 23 años votarán por primera vez.

A estas alturas del partido, si bien ya las encuestas no aseguran nada, pareciera que Andrés Manuel López Obrador hará realidad el dicho de que a la tercera va la vencida. Proveniente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sus inicios (hoy el partido oficialista), pasó al Partido de la Revolución Democrática (PRD) por el cual llegó a Jefe de Gobierno de la Ciudad de México entre 2000 y 2005.

Originario de Tabasco, López Obrador o AMLO como se le conoce en México por las iniciales de su nombre, se presentó a las elecciones de 2006 y en un resultado dudoso perdió frente a Felipe Calderón. Nuevamente contendió en 2012, esta vez por el partido Movimiento Ciudadano, elección que hizo regresar al PRI de la mano de Enrique Peña Nieto.

Al no encontrar instancias partidistas que reflejaran sus verdaderos ideales, AMLO fundó el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) con el cual, de realizarse las elecciones hoy y según las encuestas, López Obrador sería electo presidente de la República con poco más del 40 por ciento de los votos, casi 15 puntos por encima de su más cercano rival y con 79% de probabilidades de que esto ocurra.

Atacado además por las élites económicas y los medios, el proceso electoral pareciera ser un “todos contra AMLO”. Los demás candidatos siguen en buena medida la agenda que marca Obrador, y en lugar de centrarse en sus propuestas dedican tiempo y energías a rebatirle. Lo han atacado con todo: aseguran que, de ganar la presidencia, México se convertiría en Venezuela (nótese el empleo faccioso de la situación reinante en aquel país) o lo asocian al autoritarismo y al centralismo.

Obrador llega con algunos cuestionamientos importantes, entre ellos el haberse aliado con el Partido Encuentro Social, considerada como una agrupación ubicada muy a la derecha del espectro político y extremadamente conservadora en temas importantes como el matrimonio igualitario y la familia. Asimismo, no pocos le critican la incorporación de personajes de dudosa trayectoria tanto a su equipo de campaña como a las candidaturas a gobernadores y alcaldes.

Lo cierto es que sus propuestas calan en una sociedad hastiada de la política, cada vez menos confiada de sus autoridades y muy preocupada por los temas de inseguridad, corrupción y crimen organizado. Si bien los problemas de México no son electorales, sino estructurales y sistémicos, López Obrador encarna la esperanza de una parte de los mexicanos de introducir importantes reformas que permitan avanzar en los temas más importantes, aunque queda claro que un sexenio no alcanza para resolverlo todo.

Ricardo Anaya al segundo

Relegado a un segundo lugar se encuentra Ricardo Anaya Cortés, el más joven de los contendientes y el menos experimentado en la arena pública. Candidato por el Partido de Acción Nacional (PAN) en alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano, su ascenso hasta convertirse en la propuesta de la coalición estuvo plagado de jugarretas.

En un golpe interno, destronó a Margarita Zavala al establecer a sus espaldas una alianza con los otros dos partidos, a la vez que debilitó al sector que la apoyaba. Con una breve historia, en comparación con el resto de los candidatos, Anaya se convirtió en presidente del PAN en 2014, luego de haber fungido como Diputado Federal al Congreso de la Unión. Justo en ese período apoyó la reforma energética impulsada por Enrique Peña Nieto, la misma que permitió la inversión privada en el sector petrolífero mexicano con el subsecuente aumento del precio de la gasolina hasta niveles insostenibles.

Instruido y carismático, así se presenta como candidato. Habla inglés y francés, con fuertes vínculos en los Estados Unidos y dispuesto a lo que sea necesario para hacerse con la presidencia de la República. Sin embargo, tampoco la ha tenido fácil. Durante la precampaña el candidato oficialista (y por ende el PRI) se ha enfrascado en destruirlo políticamente. Ambos, tanto Anaya como Meade, tienen una pugna particular para ver quién llega en segundo lugar al 1 de julio próximo para poder tener un cara a cara con López Obrador.

En esta guerra sin cuartel, ha sido acusado de lavado de dinero en el proceso de compra de una nave industrial. La Fiscalía mexicana, ni corta ni perezosa, mostró una celeridad poco habitual en un país donde más del 90% de los crímenes quedan sin ser investigados, y abrió un proceso en contra del candidato. En los vaivenes del caso, Anaya acusa al PRI de uso político de las instituciones y ha asegurado que de llegar a la presidencia de la República metería a la cárcel a Peña Nieto.

Más priísta que el PRI

Quien no la tiene nada fácil es José Antonio Meade (léase Mid). Por primera vez el PRI (partido de gobierno) ha apostado por un candidato que no pertenece a esta formación. Con una larga trayectoria, fue Secretario en la presidencia de Felipe Calderón y lo continuó siendo bajo el gobierno de Peña Nieto. Ha ocupado las carteras de Energía, Hacienda, Desarrollo Social y Relaciones Exteriores.

El desprestigio del PRI ha llegado a tal punto que ha puesto en Meade todas sus esperanzas para no abandonar Los Pinos (la sede del ejecutivo). Esto enfrenta al candidato a una doble carga que le ha pasado factura: por una parte debe mostrarse como un sentido priísta para ganarse el voto duro de quienes no abandonan al Partido a pesar de haber llevado al país a los mayores índices de violencia y corrupción en su historia, y de paso asegurarse el apoyo de los grandes y poderosos al interior del PRI; por la otra debe presentarse lo más alejado posible de la agrupación política y en especial de Peña Nieto, quien cuenta con los niveles más bajos de aprobación en la historia mexicana.

Ni lo uno ni lo otro, el juego a dos bandos ha hundido a José Antonio Meade a un tercer puesto y según las encuestas, no parece moverse de ahí. Por el contrario, en lugar de ganar terreno lo pierde frente a Anaya y AMLO. Poco carismático, dado a los tecnicismos y rodeado de un equipo con capacidades cuestionables, Meade es percibido por buena parte de los votantes como un títere y una persona débil y enferma (padece de vitíligo) poco capaz de conectar con un electorado dispuesto a sacar de poder a todo aquello que huela a PRI.

Zavala como independiente

Por primera vez, la boleta electoral contiene el nombre de un candidato independiente, aunque la verdad no es tal. Margarita Zavala optó por presentarse sin partido luego de que en el rejuego político fuera apartada por Ricardo Anaya. Con el apoyo de su esposo y expresidente Felipe Calderón, reunió el millón de firmas que la avalara frente al Instituto Nacional Electoral. En este proceso fue la única a la cual no detectaron rúbricas falsas. Ya otros dos candidatos que lograron reunir la cifra fijada por el INE fueron negados por incumplir las normas establecidas.

Tildada por los medios como “la Calderona”, Zavala apuesta por concentrar el voto anti PRI y anti López Obrador para hacerse con la presidencia de la República. Cuestionada por sus posiciones frente a la inseguridad y los temas de matrimonio igualitario, el aborto y otros asuntos sensibles, se posiciona en un cuarto puesto, donde ha mostrado una ligera tendencia al alza según las más recientes encuestas.

Sin embargo, el electorado la asocia a la política de mano dura que llevó a cabo su esposo entre 2006 y 2012 en la llamada guerra contra las drogas, que llenó al país de muertos y profundizó la inseguridad y la presencia de crimen organizado en buena parte de México.

Lo cierto es que, en este proceso electoral, su candidatura es prácticamente inexistente, tanto como sus propuestas. Los medios apenas cubren su agenda y cuando lo hacen es para ridiculizarla.

Dos modelos para México

América Latina estará atenta a lo que suceda el próximo 1 de julio, y también los Estados Unidos. El electorado tendrá que escoger entre dos modelos muy claros: el continuismo (ya sean Anaya, Meade o Zavala) o la apuesta por otra visión, la que presenta Andrés Manuel López Obrador.

El candidato de izquierda ha dicho que será su última campaña y se le ve muy confiado en llegar a Los Pinos. Desde allí promete moralizar la vida pública, reformar las instituciones del gobierno y descentralizar la gestión. Los demás candidatos se centran en temas vagos o deciden atacar a AMLO allí donde encuentran la grieta.

Gane quien gane, tendrá sobre sus hombros la responsabilidad de negociar con el país vecino el Tratado de Libre Comercio, hacer frente a las imposiciones de Donald Trump quien pretende cargar a la cuenta de los mexicanos el muro fronterizo y enfrentar los grandes temas: la inseguridad, la corrupción y la violencia que azotan a este país.

El show electoral ha comenzado y habrá que estar muy atentos a lo que suceda en esta parte del continente, por las repercusiones que esto pueda tener para la configuración geopolítica de la región.

Eduardo Pérez Otaño es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad de La Habana y Maestrante en Comunicación por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México.

México-Estados Unidos

Trump se mete en la campaña electoral mexicana

Gerardo Villagrán del Corral

Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia y favorito para ganar la presidencia de México, comenzó su tercera campaña presidencial exigiendo respeto con el compromiso de acabar con la corrupción, la impunidad y defender al país. México ni su pueblo van a ser piñata de ningún gobierno extranjero, aseguró, al referirse a las últimas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump.
El candidato inició el domingo su campaña cerca de la frontera con Estados Unidos, exigiendo respeto al presidente Donald Trump, quien ha amenazado con eliminar un acuerdo comercial clave y levantar un muro entre ambos países.

En un tuit enviado el domingo, Trump señaló: México está haciendo casi nada para detener la migración ilegal y se ríe de nuestras tontas leyes de inmigración. Luego advierte: El país vecino debe detener la droga y el flujo de gente, o voy a poner fin a su mina de oro, el NAFTA. ¡Necesitamos el muro!

Pronto, muy pronto, dijo, ninguna amenaza, ningún muro, ninguna actitud prepotente de algún gobierno extranjero podrá impedir que podamos ser mejores y felices en nuestra patria, porque su deseo es convertir a México en una potencia, así como convencer al presidente Donald Trump de su equivocada política de seguridad y en particular de su despectiva actitud contra los mexicanos.

Respecto de la frontera con Estados Unidos, aseguró que la convertirá en una zona libre o franca para promover el desarrollo productivo y tecnológico, así como la creación de empleos, con reducción de impuestos y aumento de salarios.

López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia –que integran Morena, Partido del Trabajo y Encuentro Social–, sigue puntero en las encuestas y el último fin de semana anunció los cambios que realizará desde la Presidencia, si gana el primero de julio.

El Instituto de Mercadotecnia y Opinión (IMO) señaló que si hoy fueran los comicios, López Obrador obtendría el triunfo, con 38.5% del voto de hombres y 29.3% de mujeres, seguido por Ricardo Anaya, con 22.1% del voto de los hombres y 21.4% del apoyo de las mujeres y por José Antonio Meade, con 12.5% del voto masculino y 13.7% del respaldo femenino.

López Obrador dijo que su gobierno dejará de ser una fábrica de nuevos ricos, porque no habrá oportunidad de hacer negocios al amparo del poder, y también que habrá desarrollo de sur a norte con la puesta en práctica de proyectos para retener a la población en sus pueblos.

Señaló que el que lidera es un movimiento amplio, plural, incluyente. Si la izquierda es ser honestos y luchar por los débiles, somos de izquierda. Ahora, si la izquierda es otro tipo de luchas, a lo mejor estrictamente no es un movimiento de izquierda. Pero si luchamos por la igualdad y la honestidad, como hacemos, somos de izquierda.

Y agrega que, a diferencia de lo que piensan otros movimientos de izquierda, y esto tiene que ver con las peculiaridades de cada país, en México la desigualdad la produce la corrupción. La mayor parte de las riquezas se han hecho al amparo del poder público. En la actualidad no hay nada así en el mundo. A ver, ¿qué partido a cuatro años de haberse fundado se coloca en primer lugar? El PRI acaba de cumplir 89 años, el PAN tiene 79 años, Morena tiene cuatro años y está en primer lugar.

Reiteró que suspendería la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México en el lago de Texcoco, para hacer dos pistas en la base aérea de Santa Lucía, en el estado de México, lo que significaría un ahorro de más de 200 mil millones de pesos. Es un barril sin fondo, es tirar el dinero al lago de Texcoco, pues se eligió el peor lugar posible, dado que se trata de un sitio donde hay más hundimientos que en el resto del valle de México, dijo.

Piensan que van a asustar a la gente, que hay inversionistas que se van a espantar porque han vendido bonos. Ante cualquier circunstancia, vamos a garantizar que los que invirtieron no pierdan. Lo mismo en el caso de los contratos, añadió.

López Obrador respondió asimismo a las críticas de organismos empresariales, que han demandado certidumbre: Sostengo que no es un asunto de certidumbre, sino de no tolerar la corrupción. Si la decisión es continuar la obra porque puede generar incertidumbre, entonces vamos a ser todos cómplices de la corrupción, vamos a avalar lo que consideramos que está mal planeado, va a ser mal ejecutado y no va a servir.

Se ha sumado mucha gente al movimiento que encabeza, y señala que los une un proyecto, en algunos asuntos, no en todo. Creo que podemos lograr una reconciliación a partir de acabar con la corrupción. El gran acuerdo es poner por delante la honestidad. Podríamos no coincidir en otras cosas, pero en eso sí.

También est á n de acuerdo en que ya no puede existir esa monstruosa infamia de la desigualdad económica, y en la necesidad de conseguir la paz y que exista un verdadero estado de derecho. Eso es veneno puro para los que se benefician de un estado chueco; no quieren que exista legalidad, señala.

López Obrador señala que la lucha es ver quién está en segundo lugar, para coordinar el apoyo del PRI y el PN para ese candidato e impedir su triunfo, pero tras las peleas en el seno de la derecha un acuerdo por ahora parece inviable, aunque no descartable, como en 2006 y 2012, con la misma estrategia. De todas formas, insiste en que est á atento a otro posible fraude que lo margine, otra vez, de la Presidencia.

Gerardo Villagrán del Corral, antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) 

De tu arte a mi arte...


A lo largo de la historia del arte la cantidad de estereotipos, arquetipos y mitos que se le han asignado a artistas no tiene parangón y van más orientados a la denigración como la de “drogadictos”, “enfermos”, “locos”, “muertos de hambre” que a las del enaltecimiento de una de las actividades más sublimes de los seres humanos, al final el arte no tiene ideología específica, ni sexo y no tienen un arquetipo que los defina, simplemente es o no es. 

La realidad, es muy diferente de los mitos y suposiciones que emanan “analíticamente” del pensamiento de “especialistas” y profanos que se han dedicado a “catalogar” artistas. De entrada los artistas no somos fenómenos del circo de nadie, somos seres humanos al igual que todos, con las mismas necesidades biológicas, tenemos sexo, nos bañamos, comemos, vamos al baño a obrar bien o mal. Tenemos familia al igual que todos y nos reproducimos igual que todos. Y lo más importante, trabajamos como todos y todas mucho más de lo que parece. Ya que aunque parece mentira, el artista para generar una obra necesita de toda una serie de elementos y de un campo de conocimiento, de tecnología, de experiencia, de aprendizaje y de análisis, que aunque lo haga intuitivamente, los necesita. 

Muchos de los aspectos del campo de conocimiento que abarca el arte son, entre otros, su lenguaje, su gran variedad de técnicas directas o indirectas que van abarcando una amplia gama de aspectos de carácter científico y tecnológico como, en el caso de las artes visuales, el uso de herramientas que van desde los medios electrónicos, hasta las tradicionales como el pincel, el cincel y el martillo, la gubia y el buril, la pluma, el cuerpo mismo, etcétera. 

Todos esos aspectos nos obligan a buscar necesariamente una serie de métodos para abordar nuestros campos de conocimiento. Desde el punto de vista analítico debemos de partir de lo particular a lo general para poder explicarnos un fenómeno, por mencionar uno. 

Analizar desde la perspectiva del contexto histórico-político-social, por ejemplo, es un elemento de gran importancia para la creación de imágenes, le da las bases para la realización y su lectura, y que de alguna manera determinan también las formas, técnicas y condiciones de producción: a quién me voy a dirigir, cuál es el discurso, cuáles son las técnicas más adecuadas, qué herramientas se deben utilizar, cómo se debe de abordar el tema para lograr el objetivo, qué imágenes se van a utilizar para lograrlo, la composición, hasta llegar a la obra como un todo. Y evidentemente, lograr una síntesis de todos los aspectos que van a intervenir en el trabajo plástico para lograr el objetivo. 

En términos generales, el campo de conocimiento de las artes visuales, y donde el artista tiene que indagar, no se reduce a uno solo, sino que abarca también otros campos. En ese sentido, el artista se convierte en un investigador que abarca varias disciplinas. A parte de la cuestión creativa o la inventiva, se vuelve una especie de historiador, sociólogo, antropólogo, comunicólogo, científico, politólogo, semiólogo, bueno, hasta detective, que sin ser especialista, ni mucho menos, necesita invariablemente recurrir a esos campos del conocimiento del humanismo y la ciencia y claro está, a otras áreas del arte. 

Así, de alguna manera el artista se vuelve multidisciplinario. En un investigador constante. Por supuesto, necesita de la experiencia personal, de la vivencia cotidiana, de las sensaciones que nutren todas las artes a cualquier individuo, de la contemplación y el juego, del ocio. Tirarse de huevón en un algún lugar a analizar “¿cómo voy a aterrizar todo esto?” es parte de la tarea. 

Por eso, cuando las divinas musas de la inspiración llegan, hay que festejar con ellas, porque esas llegan solo cuando trabajas y quiere decir que vas por la ruta correcta. Y cuando se aparezcan los mercachifles que creen que solo las musas son las que iluminan a los artistas y salen con toda esa sarta de sandeces sobre nosotros, hay que explicarles, en pocas palabras, “de tu arte a mi arte, prefiero miarte”.

Publicada por primera vez en el Independiente de Hidalgo: https://www.elindependientedehidalgo.com.mx/de-tu-arte-a-mi-arte/

INE, TRIFE y otras comisiones


1. En el sistema capitalista no puede haber lo que llaman “democracia” porque mientras exista la desigualdad económica, política, social, en la población, siempre será favorecido el más poderoso. Sólo los muy oportunistas y tontos cuando son beneficiados aplauden y dicen que “sí hay democracia” y cuando no son favorecidos dicen lo contrario; ese es el más sucio maniqueísmo. El famoso “Bronco” norteño, por ejemplo, va a demandar al INE (Instituto electoral) que no le favoreció, por “antidemocrático” y felicita al TRIFE (Tribunal electoral) por lo contrario. La esposa de Calderón opina lo contrario porque el INE la favoreció. Basta ya de chupadas: la democracia (como gobierno del pueblo) no ha existido jamás, ni en la Grecia esclavista.
2. ¿O cree algún tonto que el voto de un pobre o un clase mediero vale igual que el de un rico que escoge y pone candidatos, subsidia con dinero, propaganda (TV, radio,) transporte, hoteles, pero sobre todo, al INE, TRIFE, controladores de votos? Aún más, lo millonarios no votan en las urnas porque ya le han ordenado hacerlo a sus dependientes. Esta es la “democracia” mexicana y mundial que pone felices a los que ganan dinero y cargos e infelices a los que pierden. ¿Hasta cuándo dejaremos de ser tontos hablando de una democracia inexistente e imposible que organiza la clase dominante para engañarnos, entretenernos jugándonos el dedo en la boca?

3. El INE, TRIFE y todas las comisiones que el gobierno organiza, nunca han tenido ningún ápice de independencia porque en el país no hay nada independiente. Cada vez que se antoja o inventa una comisión, esta se integra directamente con los amigos del gobierno o se llama a los tres partidos del Pacto (PRI, PAN, PRD) para que propongan a sus candidatos de acuerdo al número acordado en proporción 3,2,1, y los partidos que no participan hacer grandes esfuerzos por hacerlo en nombre de la democracia. La democracia mexicana –como diría de la bandera nacional en 1914 Soto y Gama- es una piltrafa que no sirve de nada, es pura demagogia.

4. La democracia quizá pueda funcionar en pequeños grupos comunitarios donde el trabajo productivo, los ingresos y los intereses sean los mismos; además los cargos son ejercidos de manera horizontal, pueden ser revocados por la comunidad y además rotativos. Estoy seguro que existen en el mundo alrededor de una decena de pueblos que luchan por ejercerlo con la mayor limpieza y transparencia posible, pero son muy combativos por el sistema capitalista porque son ejemplos que no deben extenderse. Las “democracias” que conocemos, como la mexicana, son sistemas capitalistas manejados y controlados por una oligarquía y capitales yanquis.

5. Así que si el TRIFE aceptó al famoso Bronco norteño y el INE, los candidatos del PRI y demás partidos, el gobierno y todos se han disciplinado, no es otra cosa que seguir jugando viéndonos la cara de tontos. Jamás hay que discutir si un organismo el “mejor” o “peor” porque todos son iguales por su origen y porque obedecen al pie de la letra lo que el gobierno manda. Si López Obrador obtiene la Presidencia no es porque haya democracia en México, sino porque la burguesía y los EEUU quieren probarlo y, cuando ya no sirve deshacerse de él. Lo contrario sería tener un fuerte movimiento de masas en la calle con conciencia y dispuesto a luchar con todo.

6. En última instancia no es un problema de candidatos sino de conciencia de masas, fuerza en las calles y decisión de sus dirigentes espontáneos, porque también infinidad de veces las masas han sido traicionadas o vendidas. Todo mundo coincide en sus estudios y opiniones que López Obrador va a obtener la Presidencia en las elecciones de julio de 2018; muchos confiamos en que puede ser una buena coyuntura para cambiar las cosas en serio. Así que tenemos la tarea de ayudar para que eso suceda, pero al mismo tiempo en que todo avance y se profundice en beneficio de los trabajadores y el pueblo pobre y miserable.

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

Sobre mesías y masas


Una característica de la ideología del poder es buscar desacreditar la acción de la oposición y de los subalternos. Este es un mecanismo clave a fin de mantener su poder. La acción de los de abajo se presenta como irracional, instintiva, manipulada y ridícula. Por otra parte la acción política de los de abajo se busca deslegitimar aduciendo que es producto de un factor externo. Esta prosa contrainsurgente es la expresión de un elitismo velado, es una forma de desprecio hacia los de abajo. En la actual campaña por la presidencia resurgen estos discursos por parte de intelectuales, comentaristas y sectores de la sociedad. Vuelve la diatriba del mesías, del liderazgo carismático, loco o imprudente, y, no podía faltar, la del pueblo ignorante, impulsivo, resentido, fanático, los “chairos” o los “pejezombies”.
Esta visión que centra la acción política en un liderazgo parte de una distorsión ideológica, que presenta la historia como producto de los grandes hombres, en donde las masas son solamente parte del contexto. Es una visión fácil que no abona a la comprensión de procesos sociales y mucho menos a esclarecer el fenómeno del liderazgo político. La construcción de un líder es un proceso en el que participan las masas, ellas en su inteligencia y en su experiencia de lucha hacen al líder, le brindan confianza y reconocimiento. No es, generalmente, una confianza ciega sino sustentada en su proceder, en la sintonía en ideas y en la acción política. El liderazgo no es eterno, la historia es un buen ejemplo de ello, está condicionado al proceder del líder.

La complejidad del liderazgo es difícil de aceptar para los que por fobias e ideología ven en las masas sujetos sin voluntad, con nula reflexión, seres instintivos que caen en el hechizo del líder todo poderoso. Los discursos sobre el mesías y la masa son una expresión de profunda ignorancia vestida de la prepotencia. No podía ser de otro modo en un país tan desigual como México. El discurso del poder, la ideología neoliberal, se defiende desacreditando cualquier alternativa, con un arsenal de discursos cargados de clasismo. El discurso sobre el “mesianismo” de AMLO y el insulto a los simpatizantes de este como “pejezombies”, “nacos”, “huevones”, o como lo refirió el ex­presidente Vicente Fox la “perrada” es parte de esta estrategia discursiva.

La centralidad que se le confiere al líder, oculta a la masa que está detrás y lo sostiene. No deja ver las causas del malestar que hacen necesaria la irrupción del liderazgo opositor. En el México de la desigualdad brutal, de la marginación y violencia, algunos piensan que la polarización política es causa de AMLO. La búsqueda de alternativas proviene de la experiencia de de millones, del desacuerdo con las actuales políticas, el líder por lo tanto es aquel que logra conectar con estos reclamos e inspira confianza a sectores y grupos.

Los grandes medios de comunicación no son espacios plurales, ahí sobresale la voz de la continuidad neoliberal. De la sorpresa porque el candidato opositor, el “mesías tropical”, va adelante en las preferencias, a pesar de todo lo que representa. Abundan los llamados a la razón, a no caer en propuestas inviables, a no “retroceder”. Sin embargo, para su sorpresa, millones no siguen sus recomendaciones y sus doctas opiniones. En otros espacios como las redes sociales el debate es más rico, ríspido a veces, pero expresa de mejor manera la diversidad de ideas de una sociedad como la nuestra. Se rompe la hegemonía neoliberal, el guion no se sigue, irrumpe a pesar de tantos obstáculos y ataques la voz de las masas, que aunque no les guste piensa, siente y decide.

Fuente: http://www.blackmagazine.mx/sobre-mesias-y-masas/